jueves, 24 de abril de 2014

Confesiones de un stalker

Eras tú, no puedes negarlo. Te reconocí por tu casaca negra, esa que llevas en tu tercera foto de perfil en Facebook.

Salías de tu casa verde y puerta de vidrio, lo supe porque te busqué en la Sunat y luego puse tu dirección en Google Street View, desde entonces la fachada no ha cambiado.

Caminaste junto con tu madre, que recientemente tiñó sus cabellos en la peluquería a la que yo también asisto.

La reconocí por sus fotos de Facebook, donde la encontré gracias a la guía telefónica virtual.
Fueron hasta el paradero de la esquina y tomaron el carro que te lleva a la Universidad. 

Tenías clases a las 6. Revisé los horarios en el portal de tu Facultad.

Coincidentemente subiste al bus en el que yo estaba. Sé que me reconociste como yo a ti. Sé que por eso buscaste un sitio distante y te metiste de lleno en tu libro. Y, aunque te miré, me evadiste.

Eras tú, no lo puedes negar, y lo confirmé cuando, al llegar a casa, revisé tus cuentas nuevamente: en Foursquare un check-in en el paradero, en Instagram una foto del boleto del bus, en Facebook una frase del libro que te vi leer.

Eras tú, estoy seguro y mejor que me hayas evadido, mejor seguirte solo por redes, mejor que nadie se entere que hasta en la web de EsSalud te busqué y que conozco incluso tu número de registro en la AFP, mejor no seguir más con esta revisión diaria que poco a poco me consume más tiempo y me aleja físicamente de ti.


Mejor, tal vez, debiera acercarme la próxima vez que te vea. Mejor no meterme yo de lleno en mis audífonos y en mi libro, dejar de escabullirme entre tontas excusas para, de una vez por todas, pararme, caminar hacia ti y atreverme, por fin, después de todo este tiempo, a siquiera tan solo decir: Hola.

1 comentario:

  1. Esa tentadora curiosidad de querer saber la forma que esa persona tiene de existir en este mundo en el que, por coincidencia, uno también existe. Yo también he "stalkerqueado" (¿?) alguna vez, siempre con la esperanza de encontrar alguna coincidencia que una nuestras distancias o, en todo caso, de manipularlas a mi favor. Hasta ahora, me encontrado por puras existencias paralelas. Tal vez un hola hubiese sido un buen punto convergente.
    Me gustó tu blog. Saludos.

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