domingo, 16 de marzo de 2014

Reporte de miedos

UNO

Tengo miedo de engancharme, de engancharme contigo, precisamente.

Me cago de miedo.

Sé que no es el momento, que no es lo mejor, ni lo más adecuado. Sé que probablemente yo no sea la persona indicada, ni mucho menos me aproxime a eso. Pero es inevitable no hacerlo si me miras con tus ojitos resplandecientes y tu barbilla siempre bien afeitada.


DOS

Tengo miedo de escribir sinceramente.

Es un miedo latente. Cada que escribo a veces reprimo ideas para evitar que estas hablen por mí. No quiero más contarlo todo, no quiero más ser vulnerable, escribir para otorgar las armas que me pueden destruir. No. No quiero. Y sin embargo, aquí me ven, escribiendo sobre mis miedos...


TRES

Tengo miedo de no escribir bien.

Y esto se relaciona con lo anterior. Si escribo de modo sincero, puede que produzca algo decente, pero autodestructivo. Si escribo con represiones, escribiré pésimo. Entonces todo es un mar de confusiones y frustraciones. Y para apaciguarlo, escribo. Y ya no importa si es sincero, si es irreal o es una infidencia. Solo boto todo y lo vuelco en el papel. Luego pienso que escribí algo decente, lo dejo en los pendientes y cuando, días después, vuelvo a él, lo encuentro pobre, mal escrito, poco digno de ser publicado. Entonces lo edito. Suprimo ideas, cambio la sintaxis, le doy algo de forma. A los pocos días, intento añadir algo. Persisto en escribir, a pesar de saber que no resultará bueno. Continúo afiebradamente. Ahora cambio las ideas, las formas de reacción. Luego pienso que escribí algo decente, lo dejo en los pendientes y cuando, días después, vuelvo a él, lo encuentro pobre, mal escrito...

Y así la espiral.

No hay comentarios:

Publicar un comentario