domingo, 29 de diciembre de 2013

Amiga, date cuenta


Hacía 7 meses no pisaba un antro, ni siquiera por curiosidad. Hacía 7 meses no bebía ni una sola gota de alcohol. Siete meses sobrio, demasiado tiempo tratándose de mí. Siete meses encerrado entre la revista, internet y la universidad. Tal vez era eso lo que me afectaba y me tenía tan deprimido. Tal vez una noche fuera era lo que tanto necesitaba.

La música de siempre retumbaba en mis oídos. El alcohol de las cervezas empezaba a hacer efecto. Los gritos de las chicas se tornaron insoportables. Estaba arrepintiéndome de haber aceptado ir a una discoteca. Tal vez estos lugares no son para mí, pensé. Tal vez este no es mi tipo de diversión. Vamos, no todos debemos divertirnos del mismo modo. Este ambiente frívolo y coqueto no va mucho conmigo. Bah, tal vez tan solo necesite algo de compañía o un par de trago más.

miércoles, 11 de diciembre de 2013

Columnas de opinión

La semana se cuenta según las columnas de opinión que leo. Es casi un vicio, una necesidad. La semana no empieza si no leo a Bayly en Perú 21 ni a Marco Aurelio en El Comercio. No importa si ese día escribirán sobre temas aburridos, como fútbol o sus vidas personales, no importa si la columna de esta semana no es tan buena como la anterior –todos tenemos días flacos para escribir–, yo igual debo leerlos. También está Gonzalo Torres en La República, pero no es tan fundamental. No, Jaime y Marco Aurelio inician mi semana. Sin ellos no hay adjetivos nuevos, formas gramaticales bien constituidas, ni oraciones certeras. Sin leerlos la semana no inicia bien y todo, a partir de ese momento, se destruye. Ah, Javier, cuánta falta hacen tus columnas para empezar también la semana con algo de política.

lunes, 2 de diciembre de 2013

Renacer

Ten cuidado, pues aún sigo deshecho.
Lo que ves son las esquirlas de lo que fui;
las trizas de mi versión feliz.

Ten cuidado, por favor.
Pueden cortarte y aún pueden quebrarse un poco más.
Tardará algo de tiempo reconstruirme,
pero si lo logras, prometo regresar fundido en acero:
resistente, infalible e inquebrantable.

Ten cuidado,
y disculpa la insistencia,
pero las costras aún no son carne.
Así que si no deseas, si no te interesa, puede irte
y dejar los trocitos en el suelo.
No los sobrepongas si no los vas a unir.

Lima, 28 de noviembre de 2013.