domingo, 8 de septiembre de 2013

Pervivir

En el camino de los perros mi alma encontró
a mi corazón. Destrozado, pero vivo,
sucio, mal vestido y lleno de amor.
Roberto Bolaño - Sucio, mal vestido.


Desolado. Estar sin ti es un eterno desconcierto. El dolor me carcome. El vacío perpetuo invade mi cuerpo.

El desgarro nocturno en mis ojos me recuerda tu ausencia, la distancia, mi necesidad.

Las memorias se burlan de mí, me hunden cada día un poco más; mientras, por debajo alguien profundiza en mi abismo. El descenso no tiene cuando acabar. Cada día es más tortuoso que el anterior y las horas sin ti se acumulan, suman su peso.

La cotidianidad es repetitiva, incoherente, incomprensible si no estás tú, y a la vez incierta: nunca sé cuándo empezaré a escalar.

No sé cuánto más resistiré. Camino sin pensar, sin sentir. Inercia: ayer crucé un puente y no sentí miedo.

Pervivo.

Sin embargo, y a pesar de todo, queda una alegría entrañable: tu rostro, una luz lejana, una estrella que ilumina. El tiempo aquí no transcurre, se descuenta; 820 y bajando...

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