domingo, 12 de agosto de 2012

Apariencias

UNO
Tomasa ingresó hace un año a una religión evangélica por convencimiento de su mejor amiga. Desde hace 8 meses es una asidua asistente de las lecturas de la palabra y las charlas que se dictan en el local de la avenida Arequipa y desde hace 6 dirige, ella misma, a un a grupo de jóvenes en el camino a la tierra prometida. Quien la viera ahora con sus faldones hasta los talones y sus blusas manga larga, no pensaría que hace dos años tenía un novio por semana, que se embriagaba hasta el amanecer y que había dejado a sus padres de 83 años abandonados en un acilo. Hoy todo eso ha cambiado, o por lo menos así parece. Ni bien ingresó a la religión evangélica retiró a sus padres del acilo y hoy se encarga de su cuidado. Tiene un novio (uno solo) desde hace 9 meses y planea casarse en abril. Ha dejado el trago, las discotecas y el 'puchito'. Pero en el fondo, se cansa. Quiere regresar a sus viejos al acilo, botarlos por el balcón, decirle a su nuevo novio que es un lornaza por no saber cachar de perrito. Pobre Tomasa, vive aparentando una vida que no es la suya. Así se no se es feliz.

DOS
Mirko para rodeado de chicas y todos sus amigos lo admiran. Bueno, la verdad es que ni son sus amigos ni lo admiran. La correcta palabra sería: envidia. Hace un par de meses todos esos convencionales lo marginaban. Hace un par de meses tampoco tenía chicas tras él. Hace un par de meses Mirko estaba profundamente enamorado de Anita, su mejor amiga. Pero ella era eso su mejor amiga y nada más. Mirko no lo entendía, así que emprendió un plan para atraer su atención: cambiaría totalmente y estaría con la mayor cantidad de chicas posibles. Tiraría con todas ellas, las utilizaría y las cambiaría cada 3 días. Ni más ni  menos. Pues hasta el día de hoy u plan había resultado. Pasó de ser un completo desconocido a el galán de moda. Todos en la Universidad hablaban de él, menos Anita. A ella no le importaban sus gileos ni su nueva actitud. Y pensar que todo era por ella... Eso era lo que más le dolía a Mirko, quien en sus noches de soledad lloraba profundamente porque sabía que su disfraz de galán se desvanecía al verla. Sabía que ese no era él y, peor aún, no había logrado su cometido.

TRES
Juan Francisco ha aparentado toda su vida, es lo único que sabe hacer: aparentar. Aparenta ante sus viejos, sus primos, sus colegas y algunos amigos. A lo largo de sus 33 años ha aprendido a vivir entre la mentira y el cinismo. Negar todo y vivir una vida de fantasía, salvo frente a mí. Juan Francisco piensa que todo va bien, que si ha podido engañar durante treinta y tres años, pues, entonces, podrá hacerlo durante 30 ó 40 más, aun. Pero lo que él no sabe es que así no conocerá nunca la felicidad. Sí esa felicidad con mayúsculas y en mayúsculas que se siete al vivir en la realidad, aunque dura sea. Siento pena por Juan Francisco, porque no la conoce y no la conocerá si sigue así, pero escribiendo esto tal vez lo ayude, tal vez se anime y les cuente a todos que es un vil roba casas.


La felicidad sólo se consigue al ser auténtico, ante todos, sin remordimientos. No importa si mataste, si odias a la humanidad o si simplemente amas a alguien. Si haces todo eso o más, aun, no temas en mostrarlo. Es parte de la vida.

1 comentario:

  1. Conozco casos como los que describes. Y es cierto, la gente se pierde en el deseo de agradar y ser admitido en ciertos circulos, en los gustos de ciertas personas, en modas y tendencias.

    Nuestra individualidad y libertad es nuestro mejor tesoro, y no hay que perderlos por nada ni por nadie, asi quedemos como "raros" o inaceptables.

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