lunes, 18 de junio de 2012

Efímero

¿Y tú cómo te ves de aquí a 5 años? - le preguntaron a Joaquín. No sé, respondió, probablemente en otro país haciendo un postgrado. Trabajando para una gran compañía, pero eso sí: fuera de Perú.

Yo quiero ser escritor- dije. Nadie me lo preguntó y probablemente nadie esperaba esa respuesta. Me gustaría tener una columna y escribir, investigar sobre el Derecho, pero sobre todo escribir. Me refiero a ser un escritor, uno de verdad. Ser escritor, eso es lo que quiero.
Me miraban sorprendidos, creo que extrañados. Yo continuaba: pero no estoy seguro de si es bueno, no estoy seguro de si soy bueno. Bueno para los demás, no en cuanto a su impresión, sino en cuanto a sus sentimientos. Cuando escribo hago daño y hiero a muchas personas, inclusive a quienes quiero. A veces puede sonar divertido, alguien se puede reír. Pero con el pasar de los meses me doy cuenta de que lo que escribo es dañino y al cabo de un tiempo los escritos me pasan factura y el costo es alto, muy alto. El costo es, por ejemplo, perder el amor, el verdadero amor. El costo es, por ejemplo, herir a un amigo. El arrepentimiento llega, siempre llega. Las noches lamentándome de hacer lo que me gusta, no existe nada peor. Tal vez deba cambiar, tal vez y la literatura sí es mi desfogue, pero no mi ametralladora (o por lo menos así no debiera).

A mí me gusta lo que escribes, dijo alguien por ahí.
Nunca me habían dicho algo así. Por lo menos no alguien frente a frente. Pero la verdad es que no me importó. No me importa, ahora mismo, que a muchos o a pocos les guste lo que escribo si no hay alguien especial a quien sí le guste. ¿Te gusta lo que escribo? ¿Te parezco buen escritor? Si tu dijeras eso, si tú lo dijeras, ay qué distinta sería la vida, qué distinto sería ésta vida.
Si tengo habilidad para escribir o no, es algo que no me interesa en estos momentos ¿sabes? Lo más importante ahora es seguir haciéndolo y que a mí me guste lo que escribo. Mientras sea así, seguiré escribiendo. Bebí ron y continué. Es algo que me llena y me gustaría poder vivir de eso.

Entonces ¿por qué estudias Derecho?

Mi mente quedó en blanco. No supe qué responder. Siempre había tenido una respuesta ideal para quienes me preguntaban por qué Derecho. Ese día no la tuve. Es simplemente que no me imagino estudiando otra cosa, no me veo haciendo otra cosa más que estudiando Derecho. ¿Tiene ello algo de malo?
No respondí nada, bebí ron nuevamente y prendí un cigarrillo.

Nadie insistió. No es una crisis, tampoco es que no me guste, es sólo que no hay respuesta. Todos entendimos el silencio.

Bebí más, tomé mi celular y entré al baño. Me miré al espejo y con duras penas pude reconocer mi rostro. Pensé en cuánto había cambiado en tan poco tiempo, en cuánto varía la vida de una persona en cuestión de meses. Pensar que hace tan solo 6 meses todo era tan distinto, supongo que es parte del camino, aunque siendo sincero jamás pensé que el camino me trajera por estos lugres de los que mucho había oído, pero nunca los había sentido. Y hace 1 año. Si hace 1 año me hubiesen descrito ésta vida, hubiese pensado que era la de cualquiera menos la mía. A veces he pensado cómo sería mi vida si ciertos elementos hubiesen permanecido intactos, que ni el tiempo, ni la vida, ni las lluvias, ni los atardeceres hubiesen pasado por ellos y que sólo estén ahí, sin polvo, sin añoranzas, sin resquebrajamientos. Pero es imposible, la vida pasa por todos y es mejor así. Sin tiempo seríamos seres eternos físicamente, pero tan efímeros para la posteridad. Yo prefiero ser así: temporal. Pero quedarme para siempre en el recuerdo.

2 comentarios:

  1. He vivido algo similar. Y a veces siento que lo vivo repetidas veces, como en un círculo vicioso.

    Me gusta lo que escribes, por eso leo cada una de tus publicaciones.

    Saludos.

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  2. Escribir, más que profesión, es una pasión. Si deseas hacerlo, no debe importarte la carrera que escogiste o las opiniones negativas que te encuentres en el camino.

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