sábado, 30 de junio de 2012

De lo peor

Bruno, el sucio
Bruno, el ebrio
Bruno, el libidinoso.

Era viernes por la noche y no había planeado nada. Estaba en mi casa usando la computadora, lo de siempre: un poco de Facebook, una ventana con Twitter, otra con Word y de fondo Calamaro recitaba melodías. Hablando con unos amigos planeé una salida, intempestiva, improvista, nada bohemio. El plan era caminar, conversar, tal vez comer algo y después cada quien a su hogar. Pero era obvio que no terminaría así. Estaba con ganas de embriagarme y de buscar diversión fuera de lo común.

El inicio fue de entretenimiento sano, conversando unas cuantas cosas académicas, caminando y viendo a las gentes pasear por la ciudad. Cuando se le ocurrió ver el celular, no sé cómo ni sé por qué a los minutos estaba en la puerta de una discoteca. Estaba nervioso, asustado, con frío, mis manos estaban congeladas. Un whisky, por favor. Es barato y sabe horrible, me dijo. No me importó igual me tomé hasta la última gota de ese vaso. La cerveza está a un sol, compremos varias. Una por minuto y mi mente ya estaba mareada. Dos jarras más, dijo. Acepté y disfruté. Ya estaba en ese estado en el que sonríes y bailas sin parar. Estaba cantando canciones que no conocía y lo disfrutaba, ya no estaba ni nervioso ni asustado ni mucho menos tenía frío. Quería seguir bailando y bebiendo. La noche seguía y pasábamos del latin-pop a la electrónica, bailábamos como podíamos, sin vergüenzas ni temores de ser ridiculizados. Creo que subí al escenario, creo que intenté tomar tragos que no me pertenecían, creo que me avergoncé, creo que reí mucho y creo que intenté besar a alguien. Creo que la pasé bien.

Las vueltas en el taxi hacen que mi cabeza dé giros de campana y me sienta terrible. Siempre me quejo de eso. Y no sé qué sucedió. Era el alcohol. Sin haber pensado, sin haber conocido ni preguntado hice una estupidez.

Y la vergüenza a el amanecer, el dolor de cabeza, la boca pastosa y las ganas de lavarme los dientes. Ya he pasado por esto.

¿Bebemos?

domingo, 24 de junio de 2012

Preso


Sentado nuevamente en esta banca
Con el mismo sinsabor entre los labios
Las mismas preocupaciones.
A veces todo es tan monótono,
A veces, sólo a veces, me aburro de todo esto.
Y luego apareces, es extraño
Ya no puedo escribir sin dejar de mencionarte.
Y pienso: al final no todo va tan mal.
Todo ha mejorado,
Todo ha tomado su correcto camino.
Salvo tú, mi excepción a la regla.
Puedes no retornar, quedarte lejos
No importa.
Sé que igual y nunca te irás.
Y aparece alguien, aparecen varios
Pueden estar aquí, pueden estar junto a mí
Pero no están presentes
Pero no trascienden
Pero no eres tú.
Porque tú eres especial ¿Lo recuerdas aún?
Yo lo recuerdo y por si lo olvido
Ahí están esos lugares memorables
Que me recuerdan cada vez que los veo
Los ‘momentos’ que pasamos.
Ésta es mi condena, estoy seguro.
Contigo estoy pagando todas y cada una de mis acciones
Pero qué dulce, pero qué hermosa condena
Si de ti se trata.
No tendrías mejor reo que yo,
Quien voluntariamente se encierre en tu cuerpo
No necesitas enjuiciarme o si quiera acusarme
Yo puedo ir y cumplir todas las penas que me impongas
Pero déjame entrar
Déjame cumplir la condena,
No dejes que siga siendo
Un preso sin cárcel ni celda.

jueves, 21 de junio de 2012

Partidos

Desjate de jugar la Eurocopa
y te fuiste a jugar el muandialito de 'el porvenir'.
Y cambiaste esos finos y cómodos chimpunes de marca alemana 
por unas sandalias que no protegen tus delicados pies,
unas sandalias que te exponen a el dolor y a la dureza de la pelota.
De la pelota, no hay qué decir.
Dejaste de jugar con pelotas de cuero y detallados diseños
para patear un balón reciclado 
¿de dónde lo sacaste?
Más que un balón
* parece un kión.
Dejaste de jugar con reglas claras y estables
y preferiste la incertidumbre de no tener árbitro, ni juez de línea.
Y lo que es peor, ya no metes más espectaculares goles,
porque en ese partido no eres más protagonista.
Ahora entrenas para los penales que te meterán,
estás pendiente de las bolas altas,
porque los saltos son impredecibles.
Tus rivales te llenan de 'fouls'
y ya no hay a quién reclamar.
Pero todo eso, todo eso que suena tan mal
es lo que ahora prefieres.
Cuidado con los tiros de esquina.


*extracto omitido de la versión virtual.

lunes, 18 de junio de 2012

Efímero

¿Y tú cómo te ves de aquí a 5 años? - le preguntaron a Joaquín. No sé, respondió, probablemente en otro país haciendo un postgrado. Trabajando para una gran compañía, pero eso sí: fuera de Perú.

Yo quiero ser escritor- dije. Nadie me lo preguntó y probablemente nadie esperaba esa respuesta. Me gustaría tener una columna y escribir, investigar sobre el Derecho, pero sobre todo escribir. Me refiero a ser un escritor, uno de verdad. Ser escritor, eso es lo que quiero.
Me miraban sorprendidos, creo que extrañados. Yo continuaba: pero no estoy seguro de si es bueno, no estoy seguro de si soy bueno. Bueno para los demás, no en cuanto a su impresión, sino en cuanto a sus sentimientos. Cuando escribo hago daño y hiero a muchas personas, inclusive a quienes quiero. A veces puede sonar divertido, alguien se puede reír. Pero con el pasar de los meses me doy cuenta de que lo que escribo es dañino y al cabo de un tiempo los escritos me pasan factura y el costo es alto, muy alto. El costo es, por ejemplo, perder el amor, el verdadero amor. El costo es, por ejemplo, herir a un amigo. El arrepentimiento llega, siempre llega. Las noches lamentándome de hacer lo que me gusta, no existe nada peor. Tal vez deba cambiar, tal vez y la literatura sí es mi desfogue, pero no mi ametralladora (o por lo menos así no debiera).

A mí me gusta lo que escribes, dijo alguien por ahí.
Nunca me habían dicho algo así. Por lo menos no alguien frente a frente. Pero la verdad es que no me importó. No me importa, ahora mismo, que a muchos o a pocos les guste lo que escribo si no hay alguien especial a quien sí le guste. ¿Te gusta lo que escribo? ¿Te parezco buen escritor? Si tu dijeras eso, si tú lo dijeras, ay qué distinta sería la vida, qué distinto sería ésta vida.
Si tengo habilidad para escribir o no, es algo que no me interesa en estos momentos ¿sabes? Lo más importante ahora es seguir haciéndolo y que a mí me guste lo que escribo. Mientras sea así, seguiré escribiendo. Bebí ron y continué. Es algo que me llena y me gustaría poder vivir de eso.

Entonces ¿por qué estudias Derecho?

Mi mente quedó en blanco. No supe qué responder. Siempre había tenido una respuesta ideal para quienes me preguntaban por qué Derecho. Ese día no la tuve. Es simplemente que no me imagino estudiando otra cosa, no me veo haciendo otra cosa más que estudiando Derecho. ¿Tiene ello algo de malo?
No respondí nada, bebí ron nuevamente y prendí un cigarrillo.

Nadie insistió. No es una crisis, tampoco es que no me guste, es sólo que no hay respuesta. Todos entendimos el silencio.

Bebí más, tomé mi celular y entré al baño. Me miré al espejo y con duras penas pude reconocer mi rostro. Pensé en cuánto había cambiado en tan poco tiempo, en cuánto varía la vida de una persona en cuestión de meses. Pensar que hace tan solo 6 meses todo era tan distinto, supongo que es parte del camino, aunque siendo sincero jamás pensé que el camino me trajera por estos lugres de los que mucho había oído, pero nunca los había sentido. Y hace 1 año. Si hace 1 año me hubiesen descrito ésta vida, hubiese pensado que era la de cualquiera menos la mía. A veces he pensado cómo sería mi vida si ciertos elementos hubiesen permanecido intactos, que ni el tiempo, ni la vida, ni las lluvias, ni los atardeceres hubiesen pasado por ellos y que sólo estén ahí, sin polvo, sin añoranzas, sin resquebrajamientos. Pero es imposible, la vida pasa por todos y es mejor así. Sin tiempo seríamos seres eternos físicamente, pero tan efímeros para la posteridad. Yo prefiero ser así: temporal. Pero quedarme para siempre en el recuerdo.

jueves, 14 de junio de 2012

Dilo

Di mi nombre y que se joda todo.
Podrá podrirse el mundo entero
si tu pronuncias esas cinco letras juntas.
No me importará ya nada más
porque tú habrás dicho mi nombre
y me habrás llevado así a la cima.
Habré conocido el tope de el placer
el día en que pronuncies mi nombre
y me pidas que te haga mía.
Habré conocido el misterio de ésta vida y las siguientes
cuando oiga a tus labios pronunciar
en un suave grito mi nombre.
Di mi nombre y que se joda todo.
Di mi nombre y déjame verte desnuda en la cama.
Porque ahí radica la magia de el eros,
lo físico pasará a un lado
el día en que tú mi nombre pronuncies.

jueves, 7 de junio de 2012

Mi reflejo

Ven espejo y muéstrame en mi realidad
Enséñame lo que hago,
Demuéstrame que lo estoy haciendo
porque si no me reflejaras
no me imaginaría aquí, en este momento.

Ven espejo y déjame observar
en tus finos cristales de plata
mi existencia hecha realidad
y no dejes nada a la imaginación
que así es siempre mejor.

Espejo, eres mi más preciado objeto
porque en ti veo mis ojos
esos ojos que gritan al mirar
esos ojos que purgan por tu reflejo,
y en mi reflejo me veo tal y como soy.

Ven espejo y muéstrame cómo son las cosas
cómo deben ser las cosas
y enséñame a ver como tú reflejas:
sin tapujos, sin distorsiones,
ni vergüenzas.

En ti puedo ver mi entera existencia
y podré decir que por fin estoy parado junto a ti
y podré decir que todo valió la pena,
que por fin puedo ver las cosas tal y como son.

Todo es más puro en ti,
todo es más puro a través de ti.

lunes, 4 de junio de 2012

Cuestiones sobre el paraíso

¿Qué es el paraíso?

¿Cómo será el "paraíso"? He escuchado siempre que es el lugar de la paz eterna y de la felicidad de la gente buena. Pero, siempre queda algo inconcluso. ¿Es personal el paraíso, es grupal, es uno solo o hay uno para cada quien?

Mi paraíso, por ejemplo, sería junto a ti. Abrazándote y amándote. Pero no creo que ése sea tu paraíso. La felicidad de algunos no necesariamente significa la de otros.¿Cómo sería tu paraíso?

Dante clasificaba el paraíso en diversos cielos. Pero es imposible limitarse a una felicidad o a un accionar humano. Somos un ente indisoluble.
Seguro el paraíso es uno para cada quien, yo estaría en el mío junto a un recuerdo de ti. Probablemente tú estés en otro y cada quien en el suyo.
Una lástima ¿no lo crees? El paraíso no es más que una mentira completa, una obra de teatro o una novela que nos aleja de la realidad, como bien afirma don Mario.
Todo sería más simple si el paraíso fuese verdadero.
Los cristianos prometen un paraíso, pero nadie reflexiona sobre qué es o qué se hace en el paraíso.
Yo creo que no es más que un sueño eterno, en el cual si deseas vuelas, si deseas estás con ella o si deseas corres desnudo, pero es un simple sueño y jamás se concreta, jamás.

domingo, 3 de junio de 2012

Tiene que ver

Y es que todo esto:
todo lo que escribo y hago
no sólo tiene que ver
con que yo te quiera y tú no a mí
eso, en palabras de Camus,
es una simple desaventura,
y se supera.
No, todo esto,
todo lo que escribo y hago
tiene que ver con mucho más que amor.
Tienen que ver tus decisiones,
mis ofensas, tus disculpas,
mis errores.
En suma, todos aquellos actos
que dejan huellas.
Huellas que duelen, huellas que marcan,
pero de las que se aprende.