domingo, 27 de mayo de 2012

Sebastián




"[...]usted sabe 
puede contar 
conmigo 
no hasta dos 
o hasta diez 
sino contar 
conmigo[...]"
Mario Benedetti - Hagamos un trato 



Sebastián es inteligente y divertido, es atinado, es respetuoso. A veces creo que es un conjunto de aquellas virtudes que en mí escasean y, como si con ello no bastara, es también mis aspiraciones.


Es un sábado por la tarde, caminamos hacia no sabemos dónde y hablamos sobre todo lo que llevamos en la mente. Sebastián anda preocupado por su libro, él es escritor ... y de los reales. Le digo que no se preocupe, tienes una gran pluma, amigo, estoy seguro de que podrás terminarlo. Sí, pero no estoy seguro de la calidad de lo que escribo. Seguimos caminando y pienso: si él no está seguro de la calidad de sus novelitas, yo tengo la seguridad de que las mías son una mierda.


Sebastián se atrevió a hacer algo que yo jamás. Es estudiante de literatura, y vaya que será un gran literato. Admiro su coraje, yo también estudio silenciosamente literatura, pero siempre en el silencio.


Martes por la mañana, estamos en el Centro de Lima cerca, muy cerca de todos esos lugares emblemáticos que de seguro él conoce. Me empieza a recomendar lugares por visitar, museos por recorre, libros por leer. Lo miro y pienso: cuando crezca quiero ser como él.


Cuando recién nos conocimos cada quien estaba en un cubículo de la Biblioteca. No sé cómo, de vernos tantos días entre libros y revistas nos empezamos a hablar. Él siempre escuchaba mis dudas y líos con mi enamorada. Yo sabía que tenía a un amigo al lado con quien podía ser totalmente franco. Alguien con quien podía compartir todo, sin que me mirara mal, sin juzgarme.


Es un madurar- dijo Sebastián. Estábamos sentados en un parque y hablábamos de mi blog, hablábamos de Ella. "Pasar de Huevadeces a Imeperante Necesidad implica madurez". Puede ser, no lo había enfocado de esa manera, respondí. Sebastián a veces se percata de cosas mías que ni yo entendía.


Hoy pensé que tal vez y yo no estoy siendo muy bueno. Tal vez y sólo estoy hablado y no dejo espacio para escuchar. ¿Lo estoy? No lo sé, sólo deseo que Sebastián sepa que, como dice el poema del inicio, puede contar conmigo, que también soy su amigo y que gustoso lo oiré.

domingo, 20 de mayo de 2012

El usemepino y el sanmartiniano*

Y a el que le caiga el guante...

El uesemepino prefiere un profesor tranquilo, relajado, nada exigente, pero eso sí: que lo apruebe con gran nota. Poco importa si dicha nota difiere mucho de su aprendizaje.
El sanmartiniano busca un profesor que le enseñe, que sepa lo que habla y que no escatime cuando de enseñar se trata. Él sabe que lo que importa es el conocimiento, la nota será un reflejo.  

El uesemepino se conforma con pocas horas de estudio, se asusta cuando hay 10 páginas por leer y casi nunca va a la biblioteca. 
El sanmartiniano sabe que si no complementa las clases con un libro está perdido.

El uesemepino poco se interesa por la doctrina, lo que importa es el código, lo que digan Welzel, Jakobs, Petit,  Alzamora, Atienza, Locke y demás no le importa.
El sanmartiniano sabe que debe conocer las instituciones y corrientes. Esto le permitirá estar mejor preparado frente a cualquier cambio normativo, e inclusive para participar en él.

El uesemepino no es de leer periódicos y cuando le preguntan quién es Miguel Grau responde cualquier estupidez.Forman parte de lo que Vargas Llosa llama la banalización de la cultura.


El uesemepino se une a grupos políticos (?) en su Universidad para hacer vida social, para ser en el futuro un burócrata más y, en el peor de los casos, sin saber qué es política universitaria.
El sanmartiniano sabe que la política que, lamentablemente, se desarrolla en su universidad no permite el desarrollo de verdaderos grupos estudiantiles de representación. En todo caso, si se une a éstos grupos siempre está en busca de un cambio para poder desarrollar un verdadero clima político.

El uesemepino para estudiar para sus exámenes lee sus diapositivas y si puede se consigue un examen antiguo para ver qué toma ha tomado antes el profesor.
El sanmartiniano detesta a los profesores que se limitan a leer diapositivas, simplemente los detesta.



Pero, finalmente como dice la propaganda: El Santo es de todos.


*Las opiniones vertidas en el presente artículo son 100% personales y subjetivas. No se encuentran exentas de error. El autor no se hace responsable por los posibles agravios que pueda producir en sujetos que se sientan identificados. Las ideas vertidas en las lineas precedentes no se limitan a la Casa de Estudios de el autor, son aplicables a casi todas las Universidades peruanas, lamentablemente. Cabe precisar que este post fue escrito hace más de 2 meses a raíz del armado de horarios.

martes, 15 de mayo de 2012

Déjame

Déjame tocarte, sentirte, palparte.
Estás aquí, tan cerca.
Tu cuerpo es delgado, lo recorro,
me sientes. Nos rozamos.
Tus labios son salados,
es el tequila y tu gusto por el limón con sal.
Nuestras lenguas se encuentran, se entrelazan
luchan entren ellas por domarse
y cada vez estás más cerca
y la calentura ya se hace notar.

Déjame tocarte, sentirte, palparte.
Déjame hacerte descubrir el placer
y al final de la noche terminar extasiados el uno del otro
Olvidando este crimen y disfrutando mientras dure.

Lima, 14 de mayo de 2012.
21:20