lunes, 30 de abril de 2012

No más

Lima, 30 de abril de 2012.

A quien le competa
Presente.-

Empiezo a creer que no es coincidencia que sea en el último día de abril. Ya me convencí y los abriles siempre tienen algo de especial ¿no lo crees? Y pues éste abril no será la excepción.

Hoy decidí dejar de escribir sobre ella. Dejar de lado el papel de víctima herido y despechado. Hoy entendí que tú ya no estás aquí, aunque sigas presente. Hoy comprendí que tú ya eres feliz y no debo interrumpir más. Discúlpame por haber sido tan imbécil, tan huevón. Me creía el escritor, el fuerte, el indiferente y ya ves cómo terminé. Creí, ilusamente, que algún día, tal vez algún día, Benedetti traería resultados. Creí, peor aún, que podría siquiera escribir algo semejante a lo que él escribía, qué tonto. No hay nada peor que alguien que se cree insuperable. Créeme, me odio en retrospectiva. Pero supongo que ya no deseas leer más de esas cosas. Sé que te agobian, que te cansan y te hartan. Perdón (nuevamente) por ello. 

Ya asimilé la idea de que estás bien así y he decidido alejarme. Ésta es la última vez que te publico, porque probablemente no pueda evitar escribirte, pero sí publicarlo. Pero antes déjame dirigirte esta misiva. 

Hoy mis teorías se vinieron abajo. Los mitos que creé alguna vez en mi cabeza se esfumaron y me dejaron ver la realidad. Me dejaron ver lo poco hombre que fui y lo mal escritor que era ¿Sabías que hasta hoy pensaba que besaste a un chico aquella fatídica noche del 16 de octubre? Qué iluso. ¿Sabías que hasta hoy esperé la llamada que me prometiste en noviembre? Qué tonto, si yo mismo destruí con mis escritos toda posibilidad de contacto. ¿Sabías que no sino hasta hoy supe que leíste lo que escribí? Lo siento. 

Y entendí todo. Entendí por qué ya no volverás, entendí por qué yo debo pasar por todo esto, entendí que tal vez y no te merezco. Y por sobre todo, entendí que ya no estás aquí, aunque mi mente se aferre a tu recuerdo.

No te preocupes más, ya no molestaré. Ya sé que todo esto te molesta, ya sé que esto es incómodo. Sólo te pido que leas esta carta hasta el final ¿Lo harás?

Pero, como escribí hace un buen tiempo: "El amor nace para nunca más irse". Pues sigo creyendo que así es. Así que cuando desees, no importa cuando, no importa por qué, puedes hablarme. No importa si me ves 'alegre' o 'contento', la verdad es que no sé si pueda estar feliz y si tú quieres, como dice Benedetti, "no sé cómo ni sé con qué pretexto" puedes volver, puedes decir sólo "Hola" y yo contestaré. Nunca lo dudes. 

Supongo que eso es todo. Guardaré los poemas que tengo escritos, guardaré a Benedetti y a Don Rigoberto junto a sus cuadernos en un baúl y dejaré que la rutina me lleve por ahí, por donde no estés tan presente, por donde no te pueda oír ni recordar a ver si eso funciona. Y luego volveré, volveré a ser yo, pero con un cambio, con la lección aprendida de todo este libro. Gracias por eso. 

Hasta entonces,

Buena suerte y hasta luego.


Bruno.

2 comentarios:

  1. Brother, tu si que estas enamorado o lo estabas. Pero es bueno lo que escribes.

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  2. Aún estas enamorado. No pretendas tapar tus sentimientos, no es recomendable.

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