martes, 14 de febrero de 2012

¿Es San Valentín?

Salgo del trabajo a las 6:20. Había cosas por hacer y no pude salir antes, a pesar de que sabía que luego tendría que ir a la Universidad, situada a 7 kilómetros de distancia de mi trabajo. Eso más el tráfico de Lima es insoportable, créanlo. Caminé por Palmeras, vi el exclusivo cine de la cuadra siguiente y sorpresivamente estaba lleno. ¡Es San Valentín! - me dije. seguí caminando hasta llegar a Javier Prado y todos los buses estaban llenos. Esperé 10 minutos por uno vacío y, aunque no lo encontré, pude treparme en uno donde no iría como sardina enlatada. Mientras el bus avanzaba, o debería decir se deslizaba sobre la brea, observaba a las gentes en las aceras. Vi a un chico con un globo rojo en forma de corazón y una rosa en la mano. Nada más ridículo, pensé. El tráfico en Lima es insoportable, peor hoy lo fue de manera especial. Demoré 30 minutos en avanzar 7 cuadras, pero no me quejo pude mirar la ciudad con otros ojos. Las gentes se ponen distintas en San Valentín y ni siquiera sé si han descubierto el amor o la verdadera amistad, imagino que no. El carro reanuda su marcha y ahora sí avanza. Después de una larga hora llego a la Av. La Molina, la cual también está repleta de parejas, parejas y más parejas. Uno que otro solterón como yo que continuaba con su diaria rutina se cruzaba en mi camino. Son las 7:50 y llego a la Universidad, me dijeron que estaría abierta hasta las 9 p.m. así que me alegro. Entro a el edificio administrativo y oh sorpresa, todos están en refrigerio. Debo esperar 30 minutos. mientras observo los pasillos, las aulas, los ¿jardines? Todo está impregnado de un recuerdo, sí de un recuerdo a ti. Y aquí vamos otra vez... Estás en todos lados y cada persona que cruza se confunde con tu silueta, pero es sólo una creación, un invento. Sigo esperando y en mis oídos se escucha Mar de Copas. "[...] conservo una esperanza, tal vez así se acuerde de mí [...]". No estoy feliz, no me gusta que me hagan esperar, no me gusta recordarte, no me gusta demorar, no me gusta pensarte, no me gusta que me interrumpan, no me gusta que estés presente. Son las 8:45 p.m. y estoy en el paradero saliendo de la Universidad. El bus pasa por aquella avenida que tantas veces caminé extasiado de ti y tus besos... y

¡Es San Valentín!

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