martes, 3 de enero de 2012

Principio de autoridad, teoría

En las últimos meses los problemas en Puno, Conga y la tan anunciada revocatoria edil nos han planteado el tema de el principio de autoridad como algo latente en el Perú. Los opositores dicen que la izquierda peruana es débil y no ejecuta como autoridad, que no es fuerte. Y si bien puede que nuestro Presidente sea, por momentos, un tanto ambiguo no considero que el principio de autoridad sea un problema presidencializable.
El principio de autoridad no reside en la autoridad per se, es decir no porque Ollanta o Susana juraron para sus respectivos cargos al día siguiente todos obedecerán a pie juntillas lo que digan. Es más muchas veces me pregunto a qué se refieren cuando dicen "que se haga respetar el principio de autoridad" ¿deseen que la autoridad flagele a los manifestantes? ¿que boten y decomisen todo a los ambulantes? Cuidado, mucho cuidado, señores, porque el respeto al principio de autoridad que Uds. tanto piden puede devenir en autoritario o -peor aún -en dictatorial.
A diferencia de las gentes, considero que el principio de autoridad no reside en la autoridad, sino en la ciudadanía. ¿Cómo podemos pedir que se haga respetar algo si es que no empezamos nosotros respetando lo legislado? Es irónico - y a veces llega a ser irrisorio- escuchar a las gentes quejarse cuando los policías detienen el bus en el que viajan para inspeccionar y vociferar que el policía no deja trabajar y "por las puras jode" mientras que a los pocos días se quejan de la ineficiencia de ese mismo policía. Es ilógico pedir que nos  brinden servicios públicos si evadimos impuestos, como también lo es quejarse de los malos conductores si es que nosotros, los peatones, tampoco sabemos las reglas de tránsito.
Entonces, señores, respeten ustedes lo ya legislado (cosa que no significa que no puedan oponerse a esto) y luego piensen si es la autoridad quien no "se hace respetar" (?) o son ustedes quienes nunca aprendieron a hacerlo.
Para finalizar los dejo con una frase del gran Sócrates: "El buen ciudadano debe obedecer aun las malas leyes, para no estimular al mal ciudadano a violar las buenas."

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