domingo, 29 de enero de 2012

Esperanza

A veces me pregunto si es posible medir una esperanza ¿Cuál sería la medida? ¿Distancia, tiempo, litros, gramos? No, nada de eso. Las esperanzas, al igual que el amor, no pueden medirse. Y es más que son inherentes a éste.

Y aunque algunos mientan cínicamente diciendo que es mejor no esperar nada de las gentes para así no desilusionarse, sé que todos guardamos siempre una esperanza. Muy en el fondo todos deseamos algo de los demás que, lamentablemente, escapa de nuestro accionar. Guardar una esperanza no es malo, no es dañino. Lo dañino es resquebrajarla hasta despedazarla. Aunque no podemos culpar a las gentes por quebrar nuestras esperanzas. Es algo que escapa a su accionar.

Así que ya lo saben. Arriésguense. Guarden su esperanza. Tomen el reto y SIENTAN.

domingo, 22 de enero de 2012

Vista desde mi banca

Estás a cien metros 
y yo estoy solo en esta banca.
Es tan grande esta banca,
pero tú no vienes.

Vista desde mi banca 
eres hermosa.
Vista desde mi banca
el deseo aumenta.
Vista desde mi banca, 
te quiero.

Pero, esta vista es tan lejana.  
Esta banca está empotrada
y yo sin poder caminar.
Tu imagen se pierde con el atardecer 
y mi vista ya no es tan buena.

Tú ya no estás. Ya no quieres estar.
No quieres ser vista.
Y yo tan solo en esta banca.

Vista desde mi banca 
eres hermosa.
Vista desde mi banca 
el deseo aumenta.
Vista desde mi banca 
te adoro.

Lima, 16 de enero de 2012.
19:17 hrs.

sábado, 21 de enero de 2012

UNO

Es mediados de abril de 2010, creo que 13 o 14. Te conozco. Mi vida cambia.

DOS

2 de mayo de 2010. Vamos a una discoteca. Sospecho que le gustas a un amigo así que le pido a alguien que lo distraiga para poder acercarme a ti. Bebemos cerveza en cantidades industriales. Te digo que eres especial. Nos besamos. No me crees. Nos besamos. Te digo que te quiero.

TRES

Es lunes y deberíamos hablar sobre lo del fin de semana. No lo hacemos. Pasan los días y no nos hablamos. No me quieres hablar. Estoy en la mierda.

CUATRO

Estoy en Cusco y me llega un mensaje de texto. Es tuyo. Me dices que hablaremos cuando vuelva. Sonrío. No recuerdo exactamente qué decía. Recuerdo la felicidad que me hizo sentir.

CINCO

Jamás volvimos a hablar sobre lo que sucedió.  Es mediados de mayo. Hemos estado hablando casi todos los días. Hoy me dijiste que tenías frío. Te presté mi casaca. Me la devolviste más tarde con olor a ti. Duermo abrazado a mi casaca.

SEIS

Un amigo me dice que te gusto. Sonrío, sonrío y sigo sonriendo.

SIETE

Jueves 3 de junio. Vamos a tomar junto a otros amigos. Te digo que nunca hablamos sobre lo que pasó. Nos besamos. Soy feliz. Nos besamos.

OCHO

Es viernes 18 de junio. Tenía decidido ser tu enamorado ese día. Vamos a la misma discoteca donde nos besamos por primera vez. Te digo que me has enseñado una parte de un mundo feliz y pregunto si me dejarías conocer la otra parte de ese mundo junto a ti. Me dices que sí. Soy feliz.

NUEVE

Es julio. No recuerdo qué día. Los problemas comienzan. Todos son culpa mía.

DIEZ

Es 18 de agosto. Cumplíamos 2 meses. Estábamos distanciados. Mi estado en Facebook es “This anniversary may never be the same”. Bloqueo a todos menos a ti. Te extraño.

ONCE

10 de octubre. Los problemas se cargan. Estoy estresado. Ya no hablamos como antes. Aún te quiero.

DOCE

16 de octubre. En 2 días cumpliríamos 4 meses. Terminamos. Me siento en la mierda. Me sacan una foto sonriendo sin ser feliz. Es mi foto de perfil.

TRECE

Escribo sobre ti. Entro a tu cuenta de Facebook sin que lo sepas. Cuelgo conversaciones que no debía en mi blog. Te hago daño. Fui un huevón.

CATORCE

Sigo escribiendo sobre ti. Te digo que te extraño. Me dices que hablaremos luego. Me siento en la mierda. Lloro por vez primera.

QUINCE

25 de junio. Casi un año después de haber empezado todo. Estoy ebrio y te hablo por Facebook. La primera de muchas veces. Te digo para vernos. Me dices que soy un ebrio pesado. Me siento mal. Me embriago.

DIECISÉIS

Es mediados de noviembre. Te extraño más que nunca. Busco maneras de hablarte. Ya no eres tan esquiva. Hablamos seguido.

DIECISIETE

Me embriago en una fiesta. Te llamo. No respondes. Insisto. No respondes. Dejo mensajes de voz. Amanece. No recuerdo nada.

DIECIOCHO

Es miércoles 28 de diciembre. Salimos. Es genial volverte a ver. Me quedo prendido de tu mirada. Me preguntas qué me pasa. Te digo que nada. Volteo silenciosamente a mirarte y tú me estás mirando. Giro la cabeza avergonzado.

DIECINUEVE

Cierro mi blog. Nunca te dejé de escribir.

VEINTE

Estoy algo tomado. Te mando un poema de Benedetti. Te pido que lo escuches. Me respondes diciendo que 
me tienes que decir algo. Dices que es algo breve. Siento que me rechazarás. Me siento en la mierda.

VEINTIUNO

17 de enero de 2012. Ya van a ser 2 años desde que te conocí. Me siento en una banca y te escribo un poema. Esta historia no tiene cuando acabar. Te extraño.

VEINTIDÓS

Hoy es viernes sangriento. Me estoy embriagando junto a unos grandes amigos. Hablamos sobre el cierre de mi blog. Hablamos sobre ti. Me dicen que no lo debí cerrar. Me dicen que es normal. Comprendo que si escribo sobre ti no es por ti directamente. Estás íntimamente relacionada a mí y, definitivamente, escribo sobre mí. Entiendo todo mucho mejor. Siento la imperante necesidad de escribir.

martes, 10 de enero de 2012

Todo tiene su final

Hoy cierro mi blog. 
Ya no puedo más.
Si hay algo que aún nos liga es este blog.
Si hay algo que nos une son mis escritos,
porque tú eres Agustina y eres Lucianita,
porque para ti son mis poemas y mis críticas,
en ti se inspiraron mis escritos
y disculpa si en algunos te ofendí.
No es que quiera desligarme de ti
u olvidarlo. Eso será imposible, porque este blog perdura,
pero es necesario cortar ciertas sogas que nos aferran a ciertos
elementos que no desean seguir aferrados a uno.
No sé si es por siempre, no sé si es temporal.
Sólo sé que lo quiero cerrar.

lunes, 9 de enero de 2012

Cerrar o no cerrar

En los últimos días una idea ha estado rondando mi cabeza: cerrar o no el blog. Este blog nació con una idea, con un tema y ese tema no ha desaparecido en los últimos meses. Siento que es necesario quemar esta etapa y olvidar todo, sin embargo no quiero olvidarme de Huevadeces. Supongo que tendré que pensarlo más tiempo. Quienes me leen seguido (o sea nadie) entenderán cuál es ese tema.

Help! I need somebody

martes, 3 de enero de 2012

Principio de autoridad, teoría

En las últimos meses los problemas en Puno, Conga y la tan anunciada revocatoria edil nos han planteado el tema de el principio de autoridad como algo latente en el Perú. Los opositores dicen que la izquierda peruana es débil y no ejecuta como autoridad, que no es fuerte. Y si bien puede que nuestro Presidente sea, por momentos, un tanto ambiguo no considero que el principio de autoridad sea un problema presidencializable.
El principio de autoridad no reside en la autoridad per se, es decir no porque Ollanta o Susana juraron para sus respectivos cargos al día siguiente todos obedecerán a pie juntillas lo que digan. Es más muchas veces me pregunto a qué se refieren cuando dicen "que se haga respetar el principio de autoridad" ¿deseen que la autoridad flagele a los manifestantes? ¿que boten y decomisen todo a los ambulantes? Cuidado, mucho cuidado, señores, porque el respeto al principio de autoridad que Uds. tanto piden puede devenir en autoritario o -peor aún -en dictatorial.
A diferencia de las gentes, considero que el principio de autoridad no reside en la autoridad, sino en la ciudadanía. ¿Cómo podemos pedir que se haga respetar algo si es que no empezamos nosotros respetando lo legislado? Es irónico - y a veces llega a ser irrisorio- escuchar a las gentes quejarse cuando los policías detienen el bus en el que viajan para inspeccionar y vociferar que el policía no deja trabajar y "por las puras jode" mientras que a los pocos días se quejan de la ineficiencia de ese mismo policía. Es ilógico pedir que nos  brinden servicios públicos si evadimos impuestos, como también lo es quejarse de los malos conductores si es que nosotros, los peatones, tampoco sabemos las reglas de tránsito.
Entonces, señores, respeten ustedes lo ya legislado (cosa que no significa que no puedan oponerse a esto) y luego piensen si es la autoridad quien no "se hace respetar" (?) o son ustedes quienes nunca aprendieron a hacerlo.
Para finalizar los dejo con una frase del gran Sócrates: "El buen ciudadano debe obedecer aun las malas leyes, para no estimular al mal ciudadano a violar las buenas."