jueves, 20 de diciembre de 2012

Distancias


-Señora Mariana, ¿usted no extraña su casa, su pueblo, su familia?

La señora Mariana –como la llamaba Santiago- había trabajado en su casa desde que él tenía 8 años y desde ese entonces no la había escuchado decir que viajaría, siquiera por unos días, a visitar a su familia. Él sabía que ella era de Ayacucho, porque alguna vez la escuchó hablar sobre el terrorismo en su pueblo, sobre todo durante la campaña electoral. La señora Mariana le contaba cómo el miedo la acostumbró a no dormir plácidamente. Cada noche había temor, joven, uno no sabía si los terroristas o si el ejército entrarían en su casa, rompiendo a patadas las puertas… Pero eso era todo, muy difícilmente hablaba de su familia o de cómo llegó a Lima. Mantenía siempre la casa impecable y, a pesar de unas cuantas pérdidas, su mamá le tenía bastante confianza. Después de tantos años, dónde vamos a conseguir otra empleada, Santi, además, todas son unas rateras, prefiero a ésta que por lo menos me mantiene limpia la casa. Santiago le tenía una compasión especial, casi un cariño, salvo cuando sus ropas desaparecían.

Ese día estuvo leyendo una entrevista en un conocido diario limeño. A un cantante le preguntaban qué era lo que más extrañaba de su ciudad natal. Todo, mi vida era mucho más feliz en mi Bogotá, donde nací y crecí.

-Claro que extraño,  joven, siempre se extraña a la familia, a los amigos. Además, en mi pueblo todo es más tranquilo que en Lima, no hay tanta bulla, ni tanto tráfico.

-¿Y... cómo hace? –titubeó, mientras doblaba el periódico para enfocarse en su mirada– O sea, debe ser difícil vivir extrañando todo el tiempo ¿no?

Ella había dejado a un lado la escoba y ahora miraba el vacío, como introduciéndose en sus sentimientos para responder. Ay, joven -contestó en un tono  paciente, como de quien se resigna a una imposición-, así es la vida, cuando no se tiene otra opción, uno se acostumbra a vivir extrañando.

-Pero si extraña, ¿por qué no regresa?

-¿Y después, quién le manda plata a mi mamá, ah joven? No es tan fácil, aunque uno quiera, no es tan fácil –repetía mientras continuaba barriendo ese piso ya inmaculado.

-Ahh, cierto.

"¿Por qué no regresa?" Qué huevón se sentía Santiago. Era evidente que si deseaba volver, pero no lo había hecho era porque tenía impedimentos. Prefirió no responder e intentó cubrir su torpeza con el periódico.

Quiso leer nuevamente la entrevista, pero fue inevitable pensar en lo que la señora Mariana había dicho: "cuando no se tiene otra opción, uno se acostumbra a vivir extrañando". Cuán cierta y desgarrante resultaba esa frase.

La costumbre, o mejor dicho la resignación, es lo único que cabe en un corazón que se encuentra distante, mas no apartado de quien ama. Y Santiago lo sabía muy bien, aunque su caso era diferente. A él no lo separaban distancias físicas, ni pecuniarias, ni siquiera emocionales, no señor, su distancia era mucho más prolongada e irreversible: se encontraba separado por el campo que divide la vida de la muerte.

Supuso que similar era el sentir de la señora Mariana, como una crónica enfermedad contra la que se batalla diariamente al despertar y al dormir. Pero ella tenía una solución, un modo de acercarse. Santiago, en cambio, nunca más oirá un: “Hola, hijo”. Su padre falleció hace 5 años y cada día que pasaba, lo necesitaba un poco más. Algunos días podía reír mucho y no recordar ese ausente detalle, pero una vez llegada la soledad, el silencio le hacía recordar cuán solo se había quedado.

-Señora Mariana, ¿Y si nos vamos a Ayacucho..?



domingo, 2 de diciembre de 2012

Cómplice


‘Uy, carne blanca’ –gritó el vendedor de chocolates vicio. Para endulzar el paladar, para enamorar y pedir perdón, joven–. Cinco metros me dividían de aquel vendedor, en medio de los dos una chica de tez blanca palidecía petrificada, aferrada a su cartera emanando nervios y temor. Podía ver sus ojos saltones gritar por ayuda y nada hice. Tomó con ambas manos el fólder que llevaba, como si fuese lo único de lo que se podía sujetar, y se dirigió al siguiente paradero. Ya no quería estar más ahí. Es increíble como dos palabras pueden dar señal de peligro en esta ciudad, dos palabras que pueden anteceder a un tocamiento, un insulto o hasta una violación.

Yo no pude hacer más que mirar esa triste y cotidiana escena. Quise abrazarla y decirle que todo iba a estar bien, que algunos seres tienden a olvidar su calidad de humanos (porque definitivamente gritar vulgaridades en la calle a una extraña no es de humanos), pero no lo hice, me quedé paralizado. Al inicio sentí asco, repudio. Tuve ganas de obligar a aquel vendedor a disculparse con la joven señorita de castañas cabelleras. Pero cuando volteé a mirarlo yo también sentí temor. Temí la reacción violenta, temí quedar como un loco por defender a tan simpática desconocida, temí incluso ser silenciado por ella.

Así que callé y seguí caminando, desconcertado miré nuevamente a la chica. Su temor ya había desaparecido ¿Tan rápido? No, su temor no se fue y dudo que se vaya alguna vez, estará siempre junto a ella, en su personalidad, convive en ella y probablemente lo haga desde que su mamá una vez le dijo a una púber niña, que aprendía a tomar micro sola en Lima, no uses faldas muy cortas ni shorts altos; o desde que un trabajador le gritó ‘peladita’ una mañana de verano cuando se dirigía a un club.

Nos hemos acostumbrado a que vendedores de chocolates, jóvenes estudiantes, trabajadores, esposos, solteros y hasta niños repitan esa escena diariamente en calles de  cualquier distrito limeño sin distinguir lugar de procedencia, grado de instrucción o calificación crediticia. He visto a señores muy elegantes y distinguidos girar ciento ochenta grados la cabeza para mirar ‘el culo’ a una joven en minifalda. ¿Qué acaso nunca vieron unas nalgas?
  
Aquella mañana fui uno más, sin remordimientos. Tal vez no grite vulgaridades, ni silbe, ni ‘meta mano’ a cuanta chica camine por Lima. Sin embargo, mientras siga indiferente ante lo que sucede, mientras no abrace a una mujer que acaba de ser agredida verbalmente, mientras no pueda hacer algo más que observar, no podré evitar esta diaria culpabilidad.

domingo, 18 de noviembre de 2012

Reemplazos



Si algo he aprendido con el paso de los años -no precisamente por actos deseados- es que en esta vida no es posible tenerlo todo, aunque así se quiera. Entonces como siguiendo un instinto natural, los humanos entienden que deben reemplazar lo que tienen por aquello que desean. Nadie se conforma con lo que obtiene, todos desean algo más. Excepto yo. 

La vida se nos pasa en una constante depuración; depuración de experiencias, sentimientos, vínculos y, por supuesto, personas. Permanentemente intentamos quitar de nuestra vista aquello que no queremos. Lo quemamos, regalamos o arrojamos lejos, donde los sentidos no los toquen. Procuramos mantenernos impecables, libres de lo que nos parece feo. Pero, como no podemos quedarnos solos -hay que admitir que somos absolutamente dependientes-, nos encargamos de conservar lo que tenemos (y despreciamos) hasta que conseguirle un reemplazo. 

Esa es la primera razón por la que aprendemos a reemplazar: la necesidad. 

Como ya no queremos algo, pero necesitamos llenar el vacío, buscamos un reemplazo. Suena fácil, pero lo cierto es que reemplazar por necesidad no es sano ni deseable. Quienes lo hacen nunca saben lo que quieren, solo lo que ya no desean. Peor aún, por desesperación buscan un reemplazo que nunca quisieron y al poco tiempo lo desechan. Son seres egoístas que se dejan guiar por sus emociones (y cuidado: no hay nada más peligroso que pender de algo tan voluble e inestable como las emociones). Lo peor de reemplazar por necesidad es el abismo en el que se vive constantemente y la nostalgia, porque, después de tantos repuestos no deseados, uno termina extrañando aquello que dejó ir. 

He estado ahí. He reemplazado por necesidad. 


A veces también reemplazamos por obligación, casi a regañadientes, con el ceño fruncido, pero sin lástima. Nunca nos apena dejar objetos a mitad de camino. 


(Consejo: Si alguna vez te reemplazan, nunca cometas el error de creer que sintieron pena al hacerlo. Si te reemplazan, es porque encontraron alguien mejor y a quien desean más, así de simple). 


En este punto nos damos cuenta que queremos varias cosas a la vez, pero no es posible acumular, es siempre preferible reemplazar, así que renegamos y nos ofuscamos, pero a fin de cuentas nos percatamos que aquel es un acto que representa madurez. Dejamos de acaparar todo lo que encontramos y aprendemos a seleccionar solo lo conveniente. Por momentos hasta intentamos creer que somos bondadosos y desprendidos, pero lo cierto es que si pataleamos es porque seguimos siendo los mismos egoístas e insensibles de siempre. 


Como don Rigoberto –el personaje de Los cuadernos de don Rigoberto-, quien quemaba sus libros y pinturas menos queridas para dar paso a algunos nuevos o más deseados, aprendemos a elegir por la ley del más fuerte: el sentimiento más arraigado queda, el poco intenso puede intercambiarse; el libro que ya leímos y que poca lección dejó puede dar paso a uno nuevo y emocionante; la novia que tienes y a quien quieres la cambias por una a quien realmente amas; así todo lo existente: lo material e inmaterial. 


También he reemplazado por obligación. Lo sigo haciendo, luchando con mis sentimientos y ponderándolos cada vez que debo reemplazar, haciéndome creer que soy un ser dadivoso y desprendido, aunque siga siendo solo un niño engreído y caprichoso. 


Pero primordialmente gran parte de los reemplazos que realizamos en nuestras vidas son así buscados. Está en nuestra naturaleza, es algo que no podemos evadir. Nunca nos conformamos con lo que obtenemos y rápidamente buscamos cómo cambiarlo por aquello que nos deslumbra, para luego reemplazarlo por algo más atractivo y novedoso. Nos envolvemos así en una inacabable espiral de búsquedas y deseos, siempre frustrados. Nunca obtenemos lo que deseamos y el placer que sentimos al alcanzarlo es rápidamente opacado por la desolación así que nuevamente buscamos un reemplazo. 


¿Que si he reemplazado por así buscarlo? Por supuesto que lo he hecho y probablemente lo siga haciendo. 


¿Me han reemplazado? Sí, me han reemplazado. Lo han hecho tantas veces que ya perdí la cuenta y casi siempre lo han hecho por obligación. En cambio, cuando he sido yo el reemplazo o mejor dicho el repuesto, ha sido siempre por necesidad (aunque, a estas alturas,eso no es lo realmente importante). 


Lo realmente importante surge cuando encuentras algo irreemplazable. Aquello sin baratas imitaciones, lo que ni por necesidad podrías reemplazar, porque no hay nada que se le iguale. Lo realmente importante lo encuentras cuando concentras tus sentidos y solo en eso te enfocas. Eso que supera todas las leyes de la naturaleza. Eso, querido lector, es el amor. 



domingo, 4 de noviembre de 2012

Sucumbir


Caer en ti,
nuevamente.
Dejarme caer.

Soltar los instintos.
Ser la rama
que no soporta más 
el peso del fruto.

Y sucumbir una vez más
ante al tentación 
de lo inevitable
aunque deje un amargo sabor,
aunque enferme.

Traicionarte
una vez más.

Deshonrar la palabra,
como el corrupto al juramento.

Entregarme a los deseos,
permitirles manipularme
por una noche, siquiera.
Para luego volver
a esos tus brazos,
donde solo caben certezas.





domingo, 21 de octubre de 2012

Guía práctica para una venganza efectiva

¿Ha querido infringir dolor y sonreír mientras un ser indeseable llora? ¿Lo lastimaron y desea vengar su honor? ¿Se pregunta cómo vengarse de su enemigo? Pues bien, querido lector, ha llegado usted al lugar correcto, tan solo siga estos pasos y le aseguro una dulce sonrisa al final del camino, mientras ve sufrir al ser indeseado: 


1. Provoque al enemigo. Sea sutil y muy delicado en este asunto. El fiel cumplimiento de este primer paso es vital para su proyecto de venganza. La provocación debe ser tal que saque a relucir lo peor del antagonista, pero mostrando siempre su mejor lado. Recuerde siempre que usted es un caballero, un gentleman. Jamás debe insultar, mucho menos dejar que emane de su cavidad bucal palabras soeces. Si pregunta, entonces, cómo conseguirá sacar de quicio, pues responderé que debe utilizar la ironía, sin agresiones. Las preguntas irreverentes son buenas acompañantes. Apuñale sin necesidad de un cuchillo. 


2. ¿Ya se ofuscó el enemigo? Perfecto, lo tiene usted ad portas del abismo. Una vez que esté irritado, vociferando mentadas de madre y propalando insultos por doquier, usted tan solo debe respirar profundamente, mirarlo consternado y jugar al desentendido. "¿Por qué?" o "¿Y ahora qué tienes?" son buenas preguntas ante la reacción contraria. Esto lo molestará aun más y ahora sí, lo tiene usted en el hoyo. Un poco más de ataques caballerosos y como detalle final una sonrisa irónica, como muestra de que es usted quien lleva el control. El enemigo no sabrá qué hacer y viene lo que tanto buscábamos: agresión física. 


3. ¿Le están pegando, querido lector? Perfecto. ¿Lo patean en el suelo? ¿El enemigo lo agarra a puñetes? ¡Excelente!. Ha logrado usted finalizar con éxito la primera etapa. Ahora debe dejar que actúe. Sí, oyó bien: déjelo actuar. Por nada de este mundo impida su reacción, recuerde cuánto ha luchado por llegar a esto. Tampoco conteste con agresiones. No, no buscamos una gresca. La venganza es más placentera cuando el dolor que se infringe es interno. Así que déjese golpear: su venganza será más dolorosa. Recuerde ser la víctima. Llorar es un plus, si puede, hágalo. 


4. Ahora sí, tampoco buscamos que usted sea desfigurado ni que el enemigo genere graves consecuencias en su ente somático. Es hora de actuar elegantemente. ¡Grite! Una vez que vea demasiada sangre o sienta demasiado dolor ¡Grite! Aquí sí está permitido insultar un poco (tampoco queremos crear algo fantasioso, todo debe parecer real). Haga un escándalo y logre que la mayor cantidad de gente se acerque. ¿Tiene celular? Grabe al enemigo perdiendo los papeles y súbalo a su cuenta en Twitter. Lo demás cae por su propio peso: solo debe esperar a que alguien aleje al energúmeno. Hasta entonces siga usted gritando. Para ello es importante que calcule el tiempo entre el fin del paso 3 y el inicio del paso 4, pues repito no deseamos que usted sea lastimado en exceso. Cuando esto llegue, ha concluido usted el segundo nivel. 


5. Levántese lloroso, pero dignamente; tenga siempre presente que es un señor respetable. No importa qué tan moreteado o ensangrentado esté, no pierda la compostura. Muy bien, ahora camine hidalgamente, mire con odio al enemigo, agradezca a los asistentes y tome un taxi. ¿A la clínica? No, jamás. ¿En qué piensa usted, querido lector? ¡A la comisaría! 


6. Este es probablemente el paso más sencillo. Una vez en la comisaría los eslabones se unen por sí solos. Únicamente debe ser visto por un policía y todo se desarrollará de acuerdo a lo planeado. Debe narrar los hechos tal y como se los he explicado: usted no hizo nada, no insultó ni agredió. El enemigo empezó a gritar y usted solo preguntó un par de cosas. Luego, repentinamente, él reaccionó con golpes y patadas (es ahí donde muestra las heridas). Perfecto, eso es todo. No mencione nada sobre las intenciones ni sobre mis recomendaciones. Pase por el médico legista y firme la denuncia. ¡Perfecto! Ahora sí, puede usted atenderse en la Anglo Americana. 


7. Espere un par de días y llegará una notificación a su domicilio. ¡Es lo que tanto buscábamos! La Fiscalía está en busca de su testimonio. Acuda inmediatamente y repita lo señalado en la comisaría, esta vez con menos drama, pero enseñando nuevamente las huellas del ataque. Narre los hechos y dígale al Fiscal que usted solo busca justicia. Importante: en este punto llorar no está permitido. Guarde usted la compostura, hombre, está frente a un Fiscal y no puede mostrarse como un pusilánime. Si preguntan por qué no contestó los ataques, responda que lo atacaron de improvisto. No conteste aquello que no está relacionado con la agresión, no está obligado. 


8. Este es probablemente el punto más engorroso y largo del procedimiento. Debe usted hacer seguimiento del juicio iniciado contra el enemigo. Constitúyase como tercero civil en el proceso y deje todo en manos del abogado. No importa si éste es de oficio o contratado, las pruebas están de su lado. No solicite una suma muy alta como reparación: ni más ni menos de lo que gastó en recuperarse, el dinero es lo de menos. Su venganza consiste en mucho más que una suma de dinero. Su venganza es eterna. Por otro lado, le informo que si ha llegado hasta este nivel es porque ha sido diligente y responsable con lo asignado. ¡Felicitaciones!, nuevamente. Siga los pasos. La sonrisa pronto llegará, con calma. 


9. Día de la lectura de sentencia: no importa cuánto demore el juicio, usted debe ir. Escuche pacientemente el veredicto y cuando lean la parte resolutiva agradezca a Dios y si la pena es elevada, también agradezca a este humilde servidor. Puede empezar a sonreír cuando vea al enemigo enmarrocado, siendo trasladado a la carceleta del Poder Judicial. Eso sí: la sonrisa no puede ser muy notoria, no queremos que el juez note nuestro regocijo. De preferencia que sea la misma que le lanzó momentos antes de la agresión, así solo usted y él entenderán la venganza. 


10. ¿Suficiente? No, estimado lector, al inicio del presente le ofrecí una sonrisa placentera en sus labios y así será. Este es el paso final, no es difícil, es placentero. Pero recuerde cumplirlo, sin este paso, todo lo realizado anteriormente no tendría sentido. Debe usted acudir al penal. Tome sus mejores ropas, échese un perfume Chanel y compre un regalito para el enemigo, unas conchas de mar sería una buena idea (así le recordamos que usted puede ir a la playa y él no). Ingrese al penal y mírelo: destruido, preso, inlibre. Sonría, sonría plenamente. Suelte la carcajada, querido lector. Este es el momento. Sienta la venganza. ¡Más fuerte! que el enemigo sepa quién está libre y quién no. 



¿Lo imaginó? Fue delicioso ¿cierto? Pero también fue suficiente. No lo aplique jamás. Usted, al igual que yo, es un caballero y los gentlemen no perdemos el tiempo en venganzas ¿O sí…?


domingo, 14 de octubre de 2012

Procesos

Hoy asumo mi derrota y a la vez descubro mis certezas.

No te odio, solo te descubro.

Mis esperanzas no han muerto. Como tú bien me enseñaste, las deposité en alguien más.

Tu verdad me apena, tu ausencia me enseña, tu alejamiento me autoriza.

¿Diferencias entre lo eterno y lo pasajero?

Un suspiro no es eterno, es desalentador.

¿Recuerdas mi promesa y tus peticiones?

No pidas algo si jamás lo regresarás.

No deberías sangrar, el velo no está soldado.


lunes, 8 de octubre de 2012

Conclusiones de un amor enfermizo

Y eso fue lo último que te ofrecí: un cigarrillo; un cigarrillo y mis nervios.

Estaba impaciente, caminaba lento, consternado, un poco atolondrado. A penas y podía llevar el cigarrillo temblorosamente a mis labios. Ese era tu efecto, te acababa de ver y no me hizo nada bien. Te veías feliz, alejada de mí y de lo malo. Me duele, aún me duele.

Noche en la universidad. Te había pensado durante todo el recorrido, y ansiaba un cigarrillo. Lo fumé, lo inhalé, sentí el humo en mí, lo boté. Y sentí que te dejaba ir con el humo. 

Ojalá fueras tan fácil de botar como ese tabaco -pensaba-, ojalá pudiese tenerte tan dentro mio, como tuve ese humo y lanzarte de un sólo soplido de mi ser. Ojalá te elevaras por los aires hasta desaparecer de mi vista.

Pero eras más densa que un simple cigarrillo.

Hace poco lo entendí: debía probar algo nuevo, dejarte de inhalar tan seguido. Dejarte ir. No se trataba de ti, era yo quien se aferraba, era yo el adicto. Yo, el enfermo. Me sujeté a tu recuerdo, un recuerdo falso, fantaseado, idealizado. Aun conociendo ello decidí quedarme. Cada quien sabe cómo auto destruirse. Bien dice Canibal: Cada quien se hace mierda a su manera. 

Después de meses puedo decir que la cura ha llegado. Hace mucho que descubrí nuevas cosas. Ya no necesito de tu recuerdo. Ya no sufro más, no por ti.


NOTA: No quería dejar este relato a medias, debía terminarlo. Estaba ahí hace meses, mirándome de un modo desolado. No era justo. Todo en esta vida debe ser concluido. Todo en esta vida tiene un punto final.

miércoles, 3 de octubre de 2012

Bienvenido

Seguro quisieras ir a todos esos lugares fastuosos de los que te hablan o tan solo caminar por la calle mirando el atardecer sin ser observado. Apuesto a que te fascina la idea de bailar en una de esas discotecas de las que tanto te hablan o tan solo poner música a todo volumen en tu casa sin que los serenos se acerquen a tu casa y te exijan bajar el volumen. Te gustaría fumar marihuana sin que te miren con desdén. Quieres ir a 'bajarte' ese feto que llevas en el vientre ¿cierto? Una vez más, te quedarás con las ganas o correrás el riesgo. Te gustaría contarle a todos que en verdad no eres tan santa como les contaron. Tal vez tan solo quieres pasar los pocos días que le quedan a tu anciana vida sin rechazos, pero es imposible.

Vives en Lima.

Vives en Lima y debes soportar la discriminación porque vienes de provincia, porque tienes rasgos de provinciano, porque hablas como provinciano, porque no sabes inglés, porque eres menor, porque eres muy anciano, porque eres mujer, porque no eres hombre, porque no eres fiel, porque piensas diferente, porque crees en la libertad, porque no vistes a la moda, porque no tienes dinero, porque eres gordo, porque caminas diferente, porque te drogas, porque has abortado, porque te prostituyes, porque eres feo.

En suma, por todo.

Y ves cómo la ciudad es indiferente a ello. Error: ves cómo la ciudad entera participa y apoya tu desprecio. Se regocijan en él.

Camina siempre con la frente en alto, la espalda erguida. Bien, así. Ahora que no te importe nada. ¿Pido mucho? Bueno, entonces no lo demuestres. Sigue tu camino. Hazlo, como dice Frank, a tu manera. Ahora escoge a unos cuantos. No, no tantos. Solo algunos. Quiérelos y conoce la amistad. Protege a tu familia. No, en un lugar más seguro. Buen muchacho. Ahora visualiza el camino. ¿Qué quieres? Esfuérzate si lo anhelas. Es hora de irme. ¿Estás preparado? Ve.

martes, 25 de septiembre de 2012

¿Por qué escribimos?

Mis razones:

Porque la realidad no es suficiente, nunca lo será
Porque no pude realizar muchos deseos.
Porque en mis historias plasmo mis frustraciones
Porque voçe es una de ellas.
Porque necesito narrar mis experiencias, es imperante.
Porque es mi modo de expresarme.
Porque nunca puse punto final a mis historias y así intento crearlo a solas.
Porque el mundo no cambia.
Porque soy obsesivo.
Porque añado irrealidades a la realidad y así es más bella.
Porque "La literatura es mi venganza"
Porque Lucio debe leer este blog.
Porque el amor existe.
Porque el odio también y debe ser desfogado de algún modo.
Porque puede que esté alegre, pero nunca feliz.
Porque cada elección de palabra es un reto.
Porque cada palabra es un mundo.
Porque este mundo puede prolongarse mientras escriba
Porque quiero recuperar la amistad de F.
Porque ya sé qué soy.
Porque aprendí que sí es posible.
Porque recuperé la esperanza en hallar el amor.
Porque escribo lo que no me atrevo a pronunciar.
Porque esta vida tiene sentido.
Porque en mis historias no te vas.
Porque escribiendo lo arruino todo, luego lo reconstruyo y así la espiral.
Porque soy un enamorado sin amor.
Porque escribiendo enfermo, curo y recaigo.
Porque escribir es el medio y el fin de esta aventura que me animo a vivir.


Razones de...

Nicolás Rodríguez - autor del blog BW2B:

En mi caso depende, cuando escribo sobre moda es porque trato de una u otra manera, hacer que la gente no sienta a la moda como algo tan ajeno a la realidad. Trato de que no la vea como algo en escaparates y de gente con dinero para gastar. Me gustaría que la entiendan como lo que es, como algo propio del ser humano, como un fenómeno social que acompaña cada hecho que afecta a la comunidad humana de una u otra manera, desde la música, las crisis económicas, las guerras, las corrientes revolucionarias, todo, absolutamente todo se ve reflejado en la moda. Cuando escribo sobre lo que siento, casi siempre lo hago para decir esas cosas de las que no puedo hablar o de las que no sé con quién hablar. A veces siento que es una forma de dejar un registro de mi vida y de mi visión del mundo en una determinada etapa a la que siempre voy a poder volver. Es como una fotografía, pero una fotografía que captura sentimientos y emociones y las palabras que utilizas son por algo, todo tu contexto y todo tu universo en ese momento se plasman en un texto. A veces es bueno volver, recordar, pensar y aprender. Creo que por eso escribo.


Alejandra Pizarro - autora del blog Distintivamente YO:

porque es mi terapia
porque escribo mejor de lo que hablo
porque hay muchas cosas que no vivo pero que me gustaría vivir y las vivo a través de lo que escribo
porque necesito expresar muchos sentimientos
y, en especial, escribo porque sé que él me lee


Noé Alvarado - autor del blog Bitácora de un sedentario:
Escribo porque no se que haría sino lo hiciera, porque me siento feliz, pues aunque mediocremente, me siento bien. Escribo porque me siento vivo haciéndolo, pues en cada palabra dejo un segundo de mi vida, y sé que esa palabra es la testigo de que ese segundo existió.



NOTA1 : Sé que hay muchos otros autores de blogs con este tipo de posts (explicando por qué escriben). De seguro, hay miles. 

NOTA 2: Noé es uno de ellos. El post completo de sus razones para escribir está aquí.

NOTA 3: Me tomé el atrevimiento de subrayar lo que más me gustó de cada explicación.



jueves, 20 de septiembre de 2012

Situación sentimental

"Yo me acuesto con soledad y me levanto con libertad"


Soy el elemento decorativo de tu plato preferido, lo que ves pero no comes. Soy el que admiras y halagas, pero nunca tomas.

Solo nací y solo he de vivir. No sé si es bueno o malo, mejor o peor. Solo sé que es mi realidad.

Soy el pez globo que temes comer. Por partes venenoso, por partes bondadoso. De generosas proporciones si me sabes cortar. Pero cuidado, un mal movimiento puede acarrear la desdicha.

Soy la colilla del cigarro que dejas después de tres contactos con tu boca. Dañino, vicioso y eterno. 

Soy la fruta confitada que no te cansas de quitar del panetón, el que siempre aparece, aunque así no lo busques.

Soy el libro que nadie lee, la semilla que no germina, el foco que no alumbra, el árbol que se deshoja en verano.

Soy, en pocas palabras, un hombre soltero, un singular, un solitario. 

domingo, 9 de septiembre de 2012

Parcela de felicidad

Atraviesas un portal y te ves derrotado, deprimido. De eso ya un año. Quisieras abrazarte y decirte que todo estará bien. Quisieras mostrarte a ti mismo y decirte: "Calma. Míranos, ahora somos felices y todo va bien". Pero no puedes, ni debes.

Uno de esos días de marzo deseabas que el tiempo pasara rápidamente, que llegara y con su implacable democracia cambiara radicalmente todo lo existente: los sentimientos y los hechos. Uno de esos días, tan solo llorabas y te preguntabas por qué y hasta cuándo. Repetías que la vida era injusta y demás babosadas. Uno de esos días tan solo querías gritar y salir corriendo del abismo en el que, pensabas, estabas inmerso.

Pero ya ves que ni era abismo, ni tenías una vida injusta. Incluso, ves que el tiempo que tanto pedías siempre estuvo ahí y tú no hiciste más que reclamarlo.

El sufrimiento fue necesario. Debías, como decía aquel ángel, purificar tu alma, para luego poder sonreír y fortalecerla. Así que te dejas ahí, llorando y lamentándote, viviendo el momento. Porque inclusive ese sufrimiento tuvo implicancia en tu ‘hoy’.

Y ahora te ves aquí, sentado escribiendo. No estuvo tan mal ¿No?

Ahora miras atrás y ves que lo que tanto reclamaste durante meses llegó en un par de semanas y transformó todo, cambió tus perspectivas, tus objetivos y hasta tus creencias.

Empiezas a relacionar los hechos y ves todo tuvo una conexión. Te sorprendes por cómo todo tomó su correcto camino.

Hoy puedes respirar y no sentir opresión alguna. No hay más deseos frustrados.

Ahora cuando te miras al espejo hay una sonrisa, melancólica y nostálgica, pero al fin y al cabo sonrisa.

Hoy cuentas con una parcela de felicidad. Es pequeña, modesta y aún falta arar la tierra para poder sembrar. Pero es tuya, tenlo por seguro. Te la ganaste, la mereces. Probablemente deseas más. Quisieras tener cientos de hectáreas de felicidad. Luego piensas que, por el momento, ese pequeño terreno está bien. Igual y todavía ni puedes con él, entonces pedir más tal vez sea un acto de egoísmo. También te gustaría tener compañía. No estaría mal poder arar la tierra junto a alguien. Mejor aún si es con aquella persona que te ayudó a ganarla. Pero no es posible. Esa persona está al otro lado del continente, cocinando los frutos del amor que sembró junto a alguien más. Entonces regresan las ganas de llorar. Pero rápidamente piensas en tu parcela y todo el trabajo por hacer. No puedes quebrarte. Necesitas delimitarla, cercarla, pintarla y trabajarla si deseas ver los frutos. La compañía caerá por su propia cuenta.



Lima, 8 de septiembre de 2012

miércoles, 5 de septiembre de 2012

La última mirada

Caminé hasta el semáforo y crucé la avenida, como siempre, por el crucero peatonal. Un auto que giraba por la derecha casi me atropella y pensé en el Reglamento de Tránsito. Bah, uno más que no lo respeta. Caminé un par de cuadras y llegué al  café de siempre

-¿Un expreso?
-Doble, por favor y
-Y una galleta de avena
-Exacto, gracias.

Me senté en uno de los sofás con vista a la ventana y saqué mi libro de cabecera. Lo había leído ya otras tres veces, pero en ninguna había llegado hasta el final. Cuestiones de inconstancia, imagino.
Miraba la ventana mientras comía mi galleta. Me gusta observar a las gentes caminar, imagino qué es lo que piensan, qué les preocupa, cuál es su prisa o, por el contrario, qué los retiene. Me gustaría que alguien me observase así al caminar. 

-Hola, un cappucino, por favor.

Esa voz. Conocía esa voz. Era una voz inconfundible, estremecedora, excitante, llena de memorias. Giré lentamente la cabeza y ahí estaba: Karina Lamasperra. Parada frente al mostrador tomada de la mano de un chico joven y fornido. Giré nuevamente la cabeza y rogué a la Providencia porque Karina no me haya visto. Sin saber por qué, ella infligía en mí una suerte de debilidad. Las pasiones retornaban y me sentía culpable. Era inevitable no hacerlo.

Hacía 1 año que no nos veíamos. Doce meses en los que dejamos de hablarnos, vernos y complacernos. Yo ya no era el mismo adolescente fogoso que solo buscaba sexo, Karinita también había dejado de ser la joven que se entrega rápidamente a los bajos instintos. 

Nuestras vidas habían cambiado y para que ello suceda, primero debimos habernos alejado. Fue justo y necesario.

Intenté concentrarme en mi libro, bajé la cabeza y la oculté entre las amarillentas páginas. Sentí que Karina y su acompañante se sentaban en una mesa frente a la mía. Intenté seguir con mi lectura, pero fue un desperdicio. Resultaba imposible concentrarme teniendo a Karina frente a mí. 

Vinieron a mi mente todos nuestros momentos, las noches juntos, el sabor de sus labios, el contacto de sus senos sudados con mi pecho, la textura de sus caderas, el roce de nuestras lenguas. Entonces supe que los momentos junto a Karina no los había olvidado, seguían en mí. Pero no habían trascendido porque se redujeron a placer carnal. En ningún momento, ni ella, ni yo, involucramos sentimientos en nuestros encuentros. Era una simple actividad ordeñatoria y ambos lo sabíamos, sabíamos a lo que íbamos.

Levanté la cabeza y dejé de esconderme. Busqué su mirada, pero parecía muy concentrada en su conversación. La miré fijamente durante diez segundos hasta que me miró. Nuestras miradas se cruzaron, fue un saludo, un beso, una despedida, el último orgasmo. No sonreímos, tampoco nos inmutamos. Cada quien recordó los momentos que quiso conservar. Ella giró intempestivamente la cabeza y siguió conversando, como si nada hubiese pasado, como si nunca me hubiera visto.

En ese cruce de miradas cada quien grabó esos momentos escogidos arbitrariamente por nuestros corazones y se quedó con ellos. Guardamos esos recuerdos y los demás los desechamos. Siempre es mejor recordar solo lo que se desea, no importa si es bueno o malo, es lo que quieres conservar.

Luego no hubo más.  

Me paré y me puse las gafas de sol, me retiré haciendo sonar las campanas de la puerta. Nunca más la volví a ver.

domingo, 2 de septiembre de 2012

Muérete

Llámenme cruel, pero debo admitir que he deseado la muerte más de una vez y a más de una persona.
No puedo negar que he querido, inclusive, matar yo mismo.

Ahora mismo, por ejemplo, deseo que ese malnacido se extinga. Que se lo lleve la muerte y que mis manos ayuden.

Ayer deseé la muerte de un feto. No es cruel, todo lo contrario. Fue bondadoso, fue un acto de cariño y preocupación. Pensé en los padres y en el futuro del niño y concluí que lo mejor era que el feto muriera y mientras más pronto mejor. Los potenciales padres sufrirían, pero en unos años agradecerían a la Providencia por tan dichoso infortunio.
Lamentablemente, el feto sigue vivo y, para tortura de los padres, se desarrolla.

Si me dieran a elegir un modo de matar escogería una guillotina. Delicioso ¿no lo creen? Sería un feliz verdugo. Tu verdugo. Y no usaría máscaras, porque no quisiera esconderme. No quisiera que nada obstruya mi vista de tu rostro falleciendo, desprendiéndose de tu cuerpo.

Sigo deseando la muerte del malnacido. Podría decírselo, pero no ganaría nada con ello. Aunque tampoco ganaré nada guardando la muerte en mí.

Pisaré una cucaracha y pensaré que lo aplasto. 
Aunque con ello no bastaría. 

Malnacido, sobre ti caerán mis cuchillos, porque los tengo afilados y no deseo que se oxiden. 

Espero estés preparado,

jueves, 30 de agosto de 2012

Eterno ángel

Nunca antes había sido tan feliz al llorar.

Estaba parado frente a ella, destruido porque dejaba ir a la única persona que lo supo querer y entender, tal cual era.
- ¿Me abrazas?
- Claro, ven. Usted es muy bonito -respondió.

Cómo le gustaba que utilicen esa palabra. Nunca antes nadie lo había llamado así. Por eso estaba feliz, porque por fin había hallado lo que buscaba y le retornó la fe y le regresó la esperanza en el mundo. Así que ahora está ahí colgado, esperando por su regreso o por el hallazgo de algo siquiera semejante a ella. Alguien que lo quiera y lo valore del mismo modo.

Lo mejor fueron los besos que nunca se dieron, la cama que jamás compartieron y el orgasmo que nunca sentirán. Así demuestran su amor, con respeto, con sutileza.
Pero su libido, su asquerosa libido, debía aparecer e intentar arruinarlo todo.

Un beso, por favor.
No puedo.

Al día siguiente se sintió fatídico, pero ella seguía ahí, estaba presente. Se había alejado, pero jamás se fue. Un correo, una carta, una señal. Su recuerdo.
Él solo podía agradecer por las noches juntos en el pasto, la siesta en el parque y los consejos a suave voz. Agradecer por ser su protección durante las noches de garúa limeña.

Y ahora, una vez por semana llega la felicidad a su vida en forma de correo electrónico. En resumen, treinta palabras que lo hacían sonreír, que le demuestran como actos tan pequeños pueden hacerte feliz. Y ella le dice 'bonito', nuevamente. Pero qué vacío se siente. Cuán utilizado y denigrado, excepto ella.

No está cumpliendo la promesa. Ella no lo sabe, pero él no puede ser feliz mientras ella siga lejos, disfrutando, la necesita aquí y ahora.
¿Volverá?

Imagina esto: otro correo suyo, pero esta vez dice que volverá, que su compañía la necesita durante todo el verano en Lima, trabajando. Entonces sonríe, siente la felicidad, quiere gritar y bailar, quiere que llegue pronto el verano. Luego recuerda que es solo un sueño, una ilusión y vuelve a sentirse desdichado. No tiene más remedio, trata de ser como ella, de respetarla aún a la distancia, pero no puede. Su lengua, desesperada, busca una cavidad bucal donde introducirse, entonces purga con otras lenguas, las sodomiza y regresa la libido. ¡Qué estropajo es! ¡Cuán usado está!

Ella ya no responde, él mira ansioso el celular, esperando por una respuesta. Di siquiera 'Hola', dime que estás. Di que exististe, por favor, que no inventó todo y que pronto se verán, que lo volverás a abrazar y nunca jamás rozarán sus labios. Dímelo. Díselo.

lunes, 20 de agosto de 2012

Verdugo

Ya no hay más besos en el metro ni en el parque. No hay más charlas en avenidas o juzgados. No hay más karamanducas ni paseos por el campo de golf. No hay más recomendaciones o llamadas eróticas por la madrugada. Te has ido y esta vez no hay marcha atrás.

Me gustaría que regreses. Todos los días espero tu llamada. He configurado el celular para que cuando llames cante Bosé, pero hasta hoy Bosé no canta y al parecer no cantará en un buen tiempo. 

A veces te imagino entrando por el umbral de esta puerta, viniendo a rescatarme de este inacabable abismo del que no paro de caer desde que te fuiste. Miro la puerta. Uno, dos, tres minutos. No entras. No entrarás.O te imagino simplemente esperándome en una de las bancas de la Facultad. Salgo de clases y te busco con la mirada. No estás. Luego recuerdo que son sólo deseos. 

Te decepcioné y seguro te decepcione más al publicar esto.

Te fuiste y me dejaste vacío. Aunque siempre lo advertiste. Me dijiste que eras un ángel que venía a rescatarme. Lo hiciste y muy bien, F. Gracias por eso, sanaste mis heridas, cuidaste de mí y ahora me dejas a salvo. Pero nunca creí que te irías, pensé que siempre te tendría a mi lado, que, desde aquella noche de marzo en la que hablamos, te quedarías por siempre. No te escuché o no quise escucharte.

¿Será que volverás cuando esté nuevamente herido o ya nunca más regresarás?

Hoy sólo tengo una hoja de papel (¿Será que siempre los ángeles dejan sólo una frase en un papel?) que dice lo que siempre supe:

"Recuerdo que se queda eterno y luego se va, fugaz y eterno".

domingo, 12 de agosto de 2012

Apariencias

UNO
Tomasa ingresó hace un año a una religión evangélica por convencimiento de su mejor amiga. Desde hace 8 meses es una asidua asistente de las lecturas de la palabra y las charlas que se dictan en el local de la avenida Arequipa y desde hace 6 dirige, ella misma, a un a grupo de jóvenes en el camino a la tierra prometida. Quien la viera ahora con sus faldones hasta los talones y sus blusas manga larga, no pensaría que hace dos años tenía un novio por semana, que se embriagaba hasta el amanecer y que había dejado a sus padres de 83 años abandonados en un acilo. Hoy todo eso ha cambiado, o por lo menos así parece. Ni bien ingresó a la religión evangélica retiró a sus padres del acilo y hoy se encarga de su cuidado. Tiene un novio (uno solo) desde hace 9 meses y planea casarse en abril. Ha dejado el trago, las discotecas y el 'puchito'. Pero en el fondo, se cansa. Quiere regresar a sus viejos al acilo, botarlos por el balcón, decirle a su nuevo novio que es un lornaza por no saber cachar de perrito. Pobre Tomasa, vive aparentando una vida que no es la suya. Así se no se es feliz.

DOS
Mirko para rodeado de chicas y todos sus amigos lo admiran. Bueno, la verdad es que ni son sus amigos ni lo admiran. La correcta palabra sería: envidia. Hace un par de meses todos esos convencionales lo marginaban. Hace un par de meses tampoco tenía chicas tras él. Hace un par de meses Mirko estaba profundamente enamorado de Anita, su mejor amiga. Pero ella era eso su mejor amiga y nada más. Mirko no lo entendía, así que emprendió un plan para atraer su atención: cambiaría totalmente y estaría con la mayor cantidad de chicas posibles. Tiraría con todas ellas, las utilizaría y las cambiaría cada 3 días. Ni más ni  menos. Pues hasta el día de hoy u plan había resultado. Pasó de ser un completo desconocido a el galán de moda. Todos en la Universidad hablaban de él, menos Anita. A ella no le importaban sus gileos ni su nueva actitud. Y pensar que todo era por ella... Eso era lo que más le dolía a Mirko, quien en sus noches de soledad lloraba profundamente porque sabía que su disfraz de galán se desvanecía al verla. Sabía que ese no era él y, peor aún, no había logrado su cometido.

TRES
Juan Francisco ha aparentado toda su vida, es lo único que sabe hacer: aparentar. Aparenta ante sus viejos, sus primos, sus colegas y algunos amigos. A lo largo de sus 33 años ha aprendido a vivir entre la mentira y el cinismo. Negar todo y vivir una vida de fantasía, salvo frente a mí. Juan Francisco piensa que todo va bien, que si ha podido engañar durante treinta y tres años, pues, entonces, podrá hacerlo durante 30 ó 40 más, aun. Pero lo que él no sabe es que así no conocerá nunca la felicidad. Sí esa felicidad con mayúsculas y en mayúsculas que se siete al vivir en la realidad, aunque dura sea. Siento pena por Juan Francisco, porque no la conoce y no la conocerá si sigue así, pero escribiendo esto tal vez lo ayude, tal vez se anime y les cuente a todos que es un vil roba casas.


La felicidad sólo se consigue al ser auténtico, ante todos, sin remordimientos. No importa si mataste, si odias a la humanidad o si simplemente amas a alguien. Si haces todo eso o más, aun, no temas en mostrarlo. Es parte de la vida.

domingo, 5 de agosto de 2012

Irrefutable

Créeles. Cree todo lo que te digan de mí
porque así soy, así he sido.
No dudes de los rumores,
son todos ciertos.
No importa que tan terrible suene,
ten por seguro que hice todo ello y aun más.
Ellos siempre tienen la razón
La colectividad nunca se equivoca
hablan con certeza y lo pueden probar.
Mi vida se desarrolla según sus palabras,
así que confía siempre en los chismes de calle.
Soy todo lo que dicen y más.
Y no te decepciones, no te ofendas,
ni pretendas cambiarlo.
Es un hecho, real y evidente.

lunes, 30 de julio de 2012

Ese secreto que tienes conmigo

- No te preocupes, no le diré a nadie que te vi aquella noche en esa fiesta: ebria, descontrolada, besando a un desconocido. Ese secreto está a salvo conmigo. Nadie, mucho menos tu novio, me oirá decirlo. Aunque puede que lo escriba.

- Descuida, querido amigo, juro que no le contaré a nadie que solías fumar marihuana tres veces a la semana. No me lo perdonarías y no sería justo decepcionar de ese modo a tus padres. No lo diré. Aunque puede que lo escriba.

- Puedes dormir tranquila, pues nadie se enterará que alquilabas tu vagina por unos cuantos soles. No me siento orgulloso de saber eso, así que tampoco lo contaría. Aunque puede que lo escriba.

- No andaría gritando a los cuatro vientos que encontré sola, abandonada, al borde del abismo. Son cosas muy personales que no podría divulgar. Aunque puede que lo escriba.

- Ve en paz, porque nunca alguien oirá mis labios pronunciar que eres lesbiana, querida amiga, o, como vulgarmente se dice, que eres 'lecca'. Aunque puede que lo escriba.

- Siente mi sinceridad al oírme decir que guardaré tu secreto. Nadie se enterará nunca de lo que me cuentas, amigo. Aunque puede que lo escriba.

Pero no me imites. Por favor, no pretendas vengarte, porque no busco hacerte daño. Escribirte es mi modo de mostrarte cariño.


viernes, 27 de julio de 2012

Ángel

Llora, está bien, llora -le decía Fernando mientras ella se apoyaba en su hombro y soltaba lágrimas que desgarraban sus pupilas.
Te voy a extrañar mucho, respondió.
Yo también voy a extrañar a usted. Pero si quiere llorar, hágalo. No es bueno contener el llanto. Llorar purifica el alma.
¿Sonreír también? - preguntó ella.
No, sonreír la fortalece -respondió Fernando mientras acariciaba su cabellera.

Las estrellas habían decidido aparecer y enseñarles su belleza. Estaban parados en un callejón barranquino, el cual, según los vigilantes, era sin salida. Pues sin salida para ellos, porque Fernando y ella veían una hermosa salida al mar, al cielo y a la infinidad.

Él ya se tenía que ir, así que se dieron un último beso. No, en la boca no puedo. Un fuerte abrazo. Ella tomó sus ásperas manos por última vez y sintió escalofríos, como los que se sienten al romper un copo de algodón. Se secó las lágrimas y le dijo que era alguien muy especial y que nunca lo olvidaría.

Fernando se separó de ella y con la tranquilidad digna de un cabellero inglés le respondió: "Sé feliz ¿si?". Ella asintió y él le dedicó una hermosa sonrisa; la misma sonrisa que le había dedicado ese día desde el balcón del centro comercial. Luego, como todo ángel que llega para mejorar una vida se fue, sin dejar más rastro, ni huella que una hoja de papel.

"Sé feliz ¿si?"

Ella se quedó en el callejón llorando hasta quedarse sin lágrimas. Cuando reaccionó eran las 3 de la mañana y debía volver a casa. Antes se limpió el rostro y con hidalguía caminó hacia adelante. Ya no sentía ganas de llorar, ahora sonreía, porque sabía que recordaría a ese ángel por el resto de sus días. Había tomado esa respuesta como un compromiso o, más que eso, como una proposición: sería feliz, cueste lo que cueste. Buscaría a alguien a su altura y si no lo hallaba, tenía la certeza de ya haberlo encontrado, alguna vez, durante un corto tiempo, pero ya lo había hecho.

lunes, 23 de julio de 2012

El amor es fruto de tus más altas aspiraciones

Renato empezaba a creer que todo lo que decían de los humanos y la civilización al fin y al cabo no era tan cierto. Había recuperado la esperanza en su especie.

Renato estuvo llorado toda la noche anterior y gran parte de la mañana. Aun así sentía una gran alegría. Nada podía opacar la sonrisa que llevaba el rostro. Estaba parado en la zona de embarque del Jorge Chávez despidiendo a la ilusión más grande de su vida. Una ilusión que conoció hace sólo dos semanas y a la que vio durante tres noches, siempre a escondidas. Una ilusión a la que jamás besó, pero de la que conocía a detalle su musculatura. Y estaba feliz porque sabía que las noches que habían pasado junto a ella nadie las iba a borrar. Esa ilusión había curado todas sus heridas, había remplazado todos sus objetivos y le había devuelto la fe en la vida.

Usted no tiene por qué llorar ¿entiende? -le decía su ilusión rozando su mejilla suavemente- Las emociones no están fuera de ti, no son para los demás. Las emociones: su ilusión, su amor, su tristeza; son de usted. Así que usted decide cuándo quitarlas y cuándo seguir creyendo en ellas. Usted puede decidir, hoy mismo, si me recuerda con tristeza o si elimina la tristeza y me recuerda con amor.

Renato sonreía y pensaba que era muy afortunado por haberla conocido. No era coincidencia haber cruzado miradas aquella tarde en el patio de comidas. Tampoco era coincidencia que ella haya tenido el mismo libro en la mano.

Todo fue tan rápido que solo ahora se percata de cuánto se entregó durante esas dos semanas. Deseaba que se quede, que no se tuviera que ir. Tenía la certeza de que después de esa noche nunca más la volvería a ver, así que era un adiós definitivo. Aunque quizá así era mejor. Quizá sea mejor que nunca más conozca a alguien con miradas, quizá sea mejor haber compartido sólo dos semanas. Así recordaría ese mes de julio como el mejor de toda su vida. Un julio intenso.

miércoles, 18 de julio de 2012

Malecón de la Reserva

-¿Saltas? -  le preguntó Ricardo.
-No sé ¿podemos? ¿y si la segurança nos coge, no está prohibido? respondió con temor.
-No hay ningún problema. Vamos, será divertido te quiero enseñar algo.
Saltaron el pequeño muro de concreto que dividía la acera del malecón y se sentaron en el húmedo pasto. Frente a ellos una miriada de estrellas resplandecía en el cielo, era difícil percibir el fin del mar y el inicio del cielo. A la izquierda la cruz del Morro Solar brillaba como nunca antes y a la derecha podían ver las luces encendidas de las casas de La Punta. Vista así Lima parecía mucho más pequeña.
-¿Ves? Es hermoso.
-Sí, tu ciudad es hermosa.
-Vocé e mais - Ricardo intentaba hablar en portugués para que lo entienda, se esforzaba en demostrar interés.
-Vocé aprende rápido, contestó con un sonrisa que hacía su rostro brillar. Las estrellas y sus dientes, sus labios estirados, sus ojos pardos. Ricardo se volvía loco con esa sonricita. Quería morderle los labios suavemente, entrar en su cuerpo, sentir su sudor, sus gemidos.
-¿Qué dice ahí? ¿Mal, Male, Maleco? peguntó intentando leer lo que decía un letrero.
-Malecón, Malecón de la Reserva. contestó Ricardo.
-¿Y qué es eso?
-Así se llama este lugar, es el Malecón de la Reserva.
-Cuando me acuerde de Lima, recordaré el Malecón de la Reserva y recordaré a usted.
Ricardo estaba literalmente derretido en sus brazos. Pero no bastaba con eso, un abrazo jamás sería suficiente.
Cierra los ojos, le pidió Ricardo. El fin, estaba claro, era darle un beso, dos, tres, cientos.
¿Qué me quieres hacer? - preguntó temblando por el frío.
Quiero besarte.
Se besaron intensamente sin importarles lo que la segurança podría decirles. Las manos volaban e iban descubriendo las carnes, las profundidades, las yemas apretaban, los dedos se hundían, las ropas iban saliendo. 
No puedo, discúlpame - dijo con su español mezclado con portugués - quiero, pero no puedo.
¿Por qué no? Aquí en Lima tenemos un dicho: "El que quiere puede".
No pudo más con la tentación y siguieron besándose. No había mucha gente cerca y el muro cubría el poco pudor que les quedaba, pero eso era todo. Las estrellas eran sus focos, el mar su rocola y el césped la mejor cama king size. 
Siguieron así toda la noche, un polvo, dos polvos. Las horas pasaban y no se cansaban de descubrir sus extranjeros cuerpos. 
Cuando por fin se cansaron, se dieron un último beso ¿Tu mail? No tengo.
¿Un número? ¿El nombre de tu hotel?
Te lo doy el próximo sábado, te veo en el Malecón de la Reserva.




sábado, 30 de junio de 2012

De lo peor

Bruno, el sucio
Bruno, el ebrio
Bruno, el libidinoso.

Era viernes por la noche y no había planeado nada. Estaba en mi casa usando la computadora, lo de siempre: un poco de Facebook, una ventana con Twitter, otra con Word y de fondo Calamaro recitaba melodías. Hablando con unos amigos planeé una salida, intempestiva, improvista, nada bohemio. El plan era caminar, conversar, tal vez comer algo y después cada quien a su hogar. Pero era obvio que no terminaría así. Estaba con ganas de embriagarme y de buscar diversión fuera de lo común.

El inicio fue de entretenimiento sano, conversando unas cuantas cosas académicas, caminando y viendo a las gentes pasear por la ciudad. Cuando se le ocurrió ver el celular, no sé cómo ni sé por qué a los minutos estaba en la puerta de una discoteca. Estaba nervioso, asustado, con frío, mis manos estaban congeladas. Un whisky, por favor. Es barato y sabe horrible, me dijo. No me importó igual me tomé hasta la última gota de ese vaso. La cerveza está a un sol, compremos varias. Una por minuto y mi mente ya estaba mareada. Dos jarras más, dijo. Acepté y disfruté. Ya estaba en ese estado en el que sonríes y bailas sin parar. Estaba cantando canciones que no conocía y lo disfrutaba, ya no estaba ni nervioso ni asustado ni mucho menos tenía frío. Quería seguir bailando y bebiendo. La noche seguía y pasábamos del latin-pop a la electrónica, bailábamos como podíamos, sin vergüenzas ni temores de ser ridiculizados. Creo que subí al escenario, creo que intenté tomar tragos que no me pertenecían, creo que me avergoncé, creo que reí mucho y creo que intenté besar a alguien. Creo que la pasé bien.

Las vueltas en el taxi hacen que mi cabeza dé giros de campana y me sienta terrible. Siempre me quejo de eso. Y no sé qué sucedió. Era el alcohol. Sin haber pensado, sin haber conocido ni preguntado hice una estupidez.

Y la vergüenza a el amanecer, el dolor de cabeza, la boca pastosa y las ganas de lavarme los dientes. Ya he pasado por esto.

¿Bebemos?

domingo, 24 de junio de 2012

Preso


Sentado nuevamente en esta banca
Con el mismo sinsabor entre los labios
Las mismas preocupaciones.
A veces todo es tan monótono,
A veces, sólo a veces, me aburro de todo esto.
Y luego apareces, es extraño
Ya no puedo escribir sin dejar de mencionarte.
Y pienso: al final no todo va tan mal.
Todo ha mejorado,
Todo ha tomado su correcto camino.
Salvo tú, mi excepción a la regla.
Puedes no retornar, quedarte lejos
No importa.
Sé que igual y nunca te irás.
Y aparece alguien, aparecen varios
Pueden estar aquí, pueden estar junto a mí
Pero no están presentes
Pero no trascienden
Pero no eres tú.
Porque tú eres especial ¿Lo recuerdas aún?
Yo lo recuerdo y por si lo olvido
Ahí están esos lugares memorables
Que me recuerdan cada vez que los veo
Los ‘momentos’ que pasamos.
Ésta es mi condena, estoy seguro.
Contigo estoy pagando todas y cada una de mis acciones
Pero qué dulce, pero qué hermosa condena
Si de ti se trata.
No tendrías mejor reo que yo,
Quien voluntariamente se encierre en tu cuerpo
No necesitas enjuiciarme o si quiera acusarme
Yo puedo ir y cumplir todas las penas que me impongas
Pero déjame entrar
Déjame cumplir la condena,
No dejes que siga siendo
Un preso sin cárcel ni celda.

jueves, 21 de junio de 2012

Partidos

Desjate de jugar la Eurocopa
y te fuiste a jugar el muandialito de 'el porvenir'.
Y cambiaste esos finos y cómodos chimpunes de marca alemana 
por unas sandalias que no protegen tus delicados pies,
unas sandalias que te exponen a el dolor y a la dureza de la pelota.
De la pelota, no hay qué decir.
Dejaste de jugar con pelotas de cuero y detallados diseños
para patear un balón reciclado 
¿de dónde lo sacaste?
Más que un balón
* parece un kión.
Dejaste de jugar con reglas claras y estables
y preferiste la incertidumbre de no tener árbitro, ni juez de línea.
Y lo que es peor, ya no metes más espectaculares goles,
porque en ese partido no eres más protagonista.
Ahora entrenas para los penales que te meterán,
estás pendiente de las bolas altas,
porque los saltos son impredecibles.
Tus rivales te llenan de 'fouls'
y ya no hay a quién reclamar.
Pero todo eso, todo eso que suena tan mal
es lo que ahora prefieres.
Cuidado con los tiros de esquina.


*extracto omitido de la versión virtual.

lunes, 18 de junio de 2012

Efímero

¿Y tú cómo te ves de aquí a 5 años? - le preguntaron a Joaquín. No sé, respondió, probablemente en otro país haciendo un postgrado. Trabajando para una gran compañía, pero eso sí: fuera de Perú.

Yo quiero ser escritor- dije. Nadie me lo preguntó y probablemente nadie esperaba esa respuesta. Me gustaría tener una columna y escribir, investigar sobre el Derecho, pero sobre todo escribir. Me refiero a ser un escritor, uno de verdad. Ser escritor, eso es lo que quiero.
Me miraban sorprendidos, creo que extrañados. Yo continuaba: pero no estoy seguro de si es bueno, no estoy seguro de si soy bueno. Bueno para los demás, no en cuanto a su impresión, sino en cuanto a sus sentimientos. Cuando escribo hago daño y hiero a muchas personas, inclusive a quienes quiero. A veces puede sonar divertido, alguien se puede reír. Pero con el pasar de los meses me doy cuenta de que lo que escribo es dañino y al cabo de un tiempo los escritos me pasan factura y el costo es alto, muy alto. El costo es, por ejemplo, perder el amor, el verdadero amor. El costo es, por ejemplo, herir a un amigo. El arrepentimiento llega, siempre llega. Las noches lamentándome de hacer lo que me gusta, no existe nada peor. Tal vez deba cambiar, tal vez y la literatura sí es mi desfogue, pero no mi ametralladora (o por lo menos así no debiera).

A mí me gusta lo que escribes, dijo alguien por ahí.
Nunca me habían dicho algo así. Por lo menos no alguien frente a frente. Pero la verdad es que no me importó. No me importa, ahora mismo, que a muchos o a pocos les guste lo que escribo si no hay alguien especial a quien sí le guste. ¿Te gusta lo que escribo? ¿Te parezco buen escritor? Si tu dijeras eso, si tú lo dijeras, ay qué distinta sería la vida, qué distinto sería ésta vida.
Si tengo habilidad para escribir o no, es algo que no me interesa en estos momentos ¿sabes? Lo más importante ahora es seguir haciéndolo y que a mí me guste lo que escribo. Mientras sea así, seguiré escribiendo. Bebí ron y continué. Es algo que me llena y me gustaría poder vivir de eso.

Entonces ¿por qué estudias Derecho?

Mi mente quedó en blanco. No supe qué responder. Siempre había tenido una respuesta ideal para quienes me preguntaban por qué Derecho. Ese día no la tuve. Es simplemente que no me imagino estudiando otra cosa, no me veo haciendo otra cosa más que estudiando Derecho. ¿Tiene ello algo de malo?
No respondí nada, bebí ron nuevamente y prendí un cigarrillo.

Nadie insistió. No es una crisis, tampoco es que no me guste, es sólo que no hay respuesta. Todos entendimos el silencio.

Bebí más, tomé mi celular y entré al baño. Me miré al espejo y con duras penas pude reconocer mi rostro. Pensé en cuánto había cambiado en tan poco tiempo, en cuánto varía la vida de una persona en cuestión de meses. Pensar que hace tan solo 6 meses todo era tan distinto, supongo que es parte del camino, aunque siendo sincero jamás pensé que el camino me trajera por estos lugres de los que mucho había oído, pero nunca los había sentido. Y hace 1 año. Si hace 1 año me hubiesen descrito ésta vida, hubiese pensado que era la de cualquiera menos la mía. A veces he pensado cómo sería mi vida si ciertos elementos hubiesen permanecido intactos, que ni el tiempo, ni la vida, ni las lluvias, ni los atardeceres hubiesen pasado por ellos y que sólo estén ahí, sin polvo, sin añoranzas, sin resquebrajamientos. Pero es imposible, la vida pasa por todos y es mejor así. Sin tiempo seríamos seres eternos físicamente, pero tan efímeros para la posteridad. Yo prefiero ser así: temporal. Pero quedarme para siempre en el recuerdo.

jueves, 14 de junio de 2012

Dilo

Di mi nombre y que se joda todo.
Podrá podrirse el mundo entero
si tu pronuncias esas cinco letras juntas.
No me importará ya nada más
porque tú habrás dicho mi nombre
y me habrás llevado así a la cima.
Habré conocido el tope de el placer
el día en que pronuncies mi nombre
y me pidas que te haga mía.
Habré conocido el misterio de ésta vida y las siguientes
cuando oiga a tus labios pronunciar
en un suave grito mi nombre.
Di mi nombre y que se joda todo.
Di mi nombre y déjame verte desnuda en la cama.
Porque ahí radica la magia de el eros,
lo físico pasará a un lado
el día en que tú mi nombre pronuncies.

jueves, 7 de junio de 2012

Mi reflejo

Ven espejo y muéstrame en mi realidad
Enséñame lo que hago,
Demuéstrame que lo estoy haciendo
porque si no me reflejaras
no me imaginaría aquí, en este momento.

Ven espejo y déjame observar
en tus finos cristales de plata
mi existencia hecha realidad
y no dejes nada a la imaginación
que así es siempre mejor.

Espejo, eres mi más preciado objeto
porque en ti veo mis ojos
esos ojos que gritan al mirar
esos ojos que purgan por tu reflejo,
y en mi reflejo me veo tal y como soy.

Ven espejo y muéstrame cómo son las cosas
cómo deben ser las cosas
y enséñame a ver como tú reflejas:
sin tapujos, sin distorsiones,
ni vergüenzas.

En ti puedo ver mi entera existencia
y podré decir que por fin estoy parado junto a ti
y podré decir que todo valió la pena,
que por fin puedo ver las cosas tal y como son.

Todo es más puro en ti,
todo es más puro a través de ti.

lunes, 4 de junio de 2012

Cuestiones sobre el paraíso

¿Qué es el paraíso?

¿Cómo será el "paraíso"? He escuchado siempre que es el lugar de la paz eterna y de la felicidad de la gente buena. Pero, siempre queda algo inconcluso. ¿Es personal el paraíso, es grupal, es uno solo o hay uno para cada quien?

Mi paraíso, por ejemplo, sería junto a ti. Abrazándote y amándote. Pero no creo que ése sea tu paraíso. La felicidad de algunos no necesariamente significa la de otros.¿Cómo sería tu paraíso?

Dante clasificaba el paraíso en diversos cielos. Pero es imposible limitarse a una felicidad o a un accionar humano. Somos un ente indisoluble.
Seguro el paraíso es uno para cada quien, yo estaría en el mío junto a un recuerdo de ti. Probablemente tú estés en otro y cada quien en el suyo.
Una lástima ¿no lo crees? El paraíso no es más que una mentira completa, una obra de teatro o una novela que nos aleja de la realidad, como bien afirma don Mario.
Todo sería más simple si el paraíso fuese verdadero.
Los cristianos prometen un paraíso, pero nadie reflexiona sobre qué es o qué se hace en el paraíso.
Yo creo que no es más que un sueño eterno, en el cual si deseas vuelas, si deseas estás con ella o si deseas corres desnudo, pero es un simple sueño y jamás se concreta, jamás.

domingo, 3 de junio de 2012

Tiene que ver

Y es que todo esto:
todo lo que escribo y hago
no sólo tiene que ver
con que yo te quiera y tú no a mí
eso, en palabras de Camus,
es una simple desaventura,
y se supera.
No, todo esto,
todo lo que escribo y hago
tiene que ver con mucho más que amor.
Tienen que ver tus decisiones,
mis ofensas, tus disculpas,
mis errores.
En suma, todos aquellos actos
que dejan huellas.
Huellas que duelen, huellas que marcan,
pero de las que se aprende.

domingo, 27 de mayo de 2012

Sebastián




"[...]usted sabe 
puede contar 
conmigo 
no hasta dos 
o hasta diez 
sino contar 
conmigo[...]"
Mario Benedetti - Hagamos un trato 



Sebastián es inteligente y divertido, es atinado, es respetuoso. A veces creo que es un conjunto de aquellas virtudes que en mí escasean y, como si con ello no bastara, es también mis aspiraciones.


Es un sábado por la tarde, caminamos hacia no sabemos dónde y hablamos sobre todo lo que llevamos en la mente. Sebastián anda preocupado por su libro, él es escritor ... y de los reales. Le digo que no se preocupe, tienes una gran pluma, amigo, estoy seguro de que podrás terminarlo. Sí, pero no estoy seguro de la calidad de lo que escribo. Seguimos caminando y pienso: si él no está seguro de la calidad de sus novelitas, yo tengo la seguridad de que las mías son una mierda.


Sebastián se atrevió a hacer algo que yo jamás. Es estudiante de literatura, y vaya que será un gran literato. Admiro su coraje, yo también estudio silenciosamente literatura, pero siempre en el silencio.


Martes por la mañana, estamos en el Centro de Lima cerca, muy cerca de todos esos lugares emblemáticos que de seguro él conoce. Me empieza a recomendar lugares por visitar, museos por recorre, libros por leer. Lo miro y pienso: cuando crezca quiero ser como él.


Cuando recién nos conocimos cada quien estaba en un cubículo de la Biblioteca. No sé cómo, de vernos tantos días entre libros y revistas nos empezamos a hablar. Él siempre escuchaba mis dudas y líos con mi enamorada. Yo sabía que tenía a un amigo al lado con quien podía ser totalmente franco. Alguien con quien podía compartir todo, sin que me mirara mal, sin juzgarme.


Es un madurar- dijo Sebastián. Estábamos sentados en un parque y hablábamos de mi blog, hablábamos de Ella. "Pasar de Huevadeces a Imeperante Necesidad implica madurez". Puede ser, no lo había enfocado de esa manera, respondí. Sebastián a veces se percata de cosas mías que ni yo entendía.


Hoy pensé que tal vez y yo no estoy siendo muy bueno. Tal vez y sólo estoy hablado y no dejo espacio para escuchar. ¿Lo estoy? No lo sé, sólo deseo que Sebastián sepa que, como dice el poema del inicio, puede contar conmigo, que también soy su amigo y que gustoso lo oiré.

domingo, 20 de mayo de 2012

El usemepino y el sanmartiniano*

Y a el que le caiga el guante...

El uesemepino prefiere un profesor tranquilo, relajado, nada exigente, pero eso sí: que lo apruebe con gran nota. Poco importa si dicha nota difiere mucho de su aprendizaje.
El sanmartiniano busca un profesor que le enseñe, que sepa lo que habla y que no escatime cuando de enseñar se trata. Él sabe que lo que importa es el conocimiento, la nota será un reflejo.  

El uesemepino se conforma con pocas horas de estudio, se asusta cuando hay 10 páginas por leer y casi nunca va a la biblioteca. 
El sanmartiniano sabe que si no complementa las clases con un libro está perdido.

El uesemepino poco se interesa por la doctrina, lo que importa es el código, lo que digan Welzel, Jakobs, Petit,  Alzamora, Atienza, Locke y demás no le importa.
El sanmartiniano sabe que debe conocer las instituciones y corrientes. Esto le permitirá estar mejor preparado frente a cualquier cambio normativo, e inclusive para participar en él.

El uesemepino no es de leer periódicos y cuando le preguntan quién es Miguel Grau responde cualquier estupidez.Forman parte de lo que Vargas Llosa llama la banalización de la cultura.


El uesemepino se une a grupos políticos (?) en su Universidad para hacer vida social, para ser en el futuro un burócrata más y, en el peor de los casos, sin saber qué es política universitaria.
El sanmartiniano sabe que la política que, lamentablemente, se desarrolla en su universidad no permite el desarrollo de verdaderos grupos estudiantiles de representación. En todo caso, si se une a éstos grupos siempre está en busca de un cambio para poder desarrollar un verdadero clima político.

El uesemepino para estudiar para sus exámenes lee sus diapositivas y si puede se consigue un examen antiguo para ver qué toma ha tomado antes el profesor.
El sanmartiniano detesta a los profesores que se limitan a leer diapositivas, simplemente los detesta.



Pero, finalmente como dice la propaganda: El Santo es de todos.


*Las opiniones vertidas en el presente artículo son 100% personales y subjetivas. No se encuentran exentas de error. El autor no se hace responsable por los posibles agravios que pueda producir en sujetos que se sientan identificados. Las ideas vertidas en las lineas precedentes no se limitan a la Casa de Estudios de el autor, son aplicables a casi todas las Universidades peruanas, lamentablemente. Cabe precisar que este post fue escrito hace más de 2 meses a raíz del armado de horarios.

martes, 15 de mayo de 2012

Déjame

Déjame tocarte, sentirte, palparte.
Estás aquí, tan cerca.
Tu cuerpo es delgado, lo recorro,
me sientes. Nos rozamos.
Tus labios son salados,
es el tequila y tu gusto por el limón con sal.
Nuestras lenguas se encuentran, se entrelazan
luchan entren ellas por domarse
y cada vez estás más cerca
y la calentura ya se hace notar.

Déjame tocarte, sentirte, palparte.
Déjame hacerte descubrir el placer
y al final de la noche terminar extasiados el uno del otro
Olvidando este crimen y disfrutando mientras dure.

Lima, 14 de mayo de 2012.
21:20

lunes, 30 de abril de 2012

No más

Lima, 30 de abril de 2012.

A quien le competa
Presente.-

Empiezo a creer que no es coincidencia que sea en el último día de abril. Ya me convencí y los abriles siempre tienen algo de especial ¿no lo crees? Y pues éste abril no será la excepción.

Hoy decidí dejar de escribir sobre ella. Dejar de lado el papel de víctima herido y despechado. Hoy entendí que tú ya no estás aquí, aunque sigas presente. Hoy comprendí que tú ya eres feliz y no debo interrumpir más. Discúlpame por haber sido tan imbécil, tan huevón. Me creía el escritor, el fuerte, el indiferente y ya ves cómo terminé. Creí, ilusamente, que algún día, tal vez algún día, Benedetti traería resultados. Creí, peor aún, que podría siquiera escribir algo semejante a lo que él escribía, qué tonto. No hay nada peor que alguien que se cree insuperable. Créeme, me odio en retrospectiva. Pero supongo que ya no deseas leer más de esas cosas. Sé que te agobian, que te cansan y te hartan. Perdón (nuevamente) por ello. 

Ya asimilé la idea de que estás bien así y he decidido alejarme. Ésta es la última vez que te publico, porque probablemente no pueda evitar escribirte, pero sí publicarlo. Pero antes déjame dirigirte esta misiva. 

Hoy mis teorías se vinieron abajo. Los mitos que creé alguna vez en mi cabeza se esfumaron y me dejaron ver la realidad. Me dejaron ver lo poco hombre que fui y lo mal escritor que era ¿Sabías que hasta hoy pensaba que besaste a un chico aquella fatídica noche del 16 de octubre? Qué iluso. ¿Sabías que hasta hoy esperé la llamada que me prometiste en noviembre? Qué tonto, si yo mismo destruí con mis escritos toda posibilidad de contacto. ¿Sabías que no sino hasta hoy supe que leíste lo que escribí? Lo siento. 

Y entendí todo. Entendí por qué ya no volverás, entendí por qué yo debo pasar por todo esto, entendí que tal vez y no te merezco. Y por sobre todo, entendí que ya no estás aquí, aunque mi mente se aferre a tu recuerdo.

No te preocupes más, ya no molestaré. Ya sé que todo esto te molesta, ya sé que esto es incómodo. Sólo te pido que leas esta carta hasta el final ¿Lo harás?

Pero, como escribí hace un buen tiempo: "El amor nace para nunca más irse". Pues sigo creyendo que así es. Así que cuando desees, no importa cuando, no importa por qué, puedes hablarme. No importa si me ves 'alegre' o 'contento', la verdad es que no sé si pueda estar feliz y si tú quieres, como dice Benedetti, "no sé cómo ni sé con qué pretexto" puedes volver, puedes decir sólo "Hola" y yo contestaré. Nunca lo dudes. 

Supongo que eso es todo. Guardaré los poemas que tengo escritos, guardaré a Benedetti y a Don Rigoberto junto a sus cuadernos en un baúl y dejaré que la rutina me lleve por ahí, por donde no estés tan presente, por donde no te pueda oír ni recordar a ver si eso funciona. Y luego volveré, volveré a ser yo, pero con un cambio, con la lección aprendida de todo este libro. Gracias por eso. 

Hasta entonces,

Buena suerte y hasta luego.


Bruno.

Salvador

Salvador está perdido. Salvador se siente solo y abandonado. Salvador no sabe qué hacer, ni a dónde ir, ni mucho menos con quién. Salvador necesita quien lo salve. 

Fue en un abril, uno de esos abriles mágicos y maravillosos que tanto suenan en las novelas, pero que nadie jamás ha vivido. Santiago no creía en esos abriles [y la verdad yo tampoco]. Pero ahora piensa que ese fue uno de esos abriles, un abril mágico y maravilloso, un abril de best-seller.

Ella estaba allí, estaba lejos, estaba presente. Santiago no podía dejar de mirarla, nunca lo ha dejado de hacer. Ella parecía tan inalcanzable. Él intentaba conquistarla con cartas y poemas que jamás le envió. Ella era dulce, era lacia, era paciente, era bella. Él no tenía muchos méritos, o mejor dicho no tenía alguno y hasta ahora no se explica por qué ella anduvo junto a él. 
Y todo sucedió tan rápido, tan de repente, que cuando pudo realmente concentrarse en el presente, ya era muy tarde. Todo fue como un abril de esos mágicos y maravillosos que tanto suenan en las novelas.

Salvador puede verse ahora en retrospectiva, puede ver ese abril tan lejano, tan presente, tan distante, tan memorable. 


Unforgettable 

In every way, 

And forever more 
That's how you'll stay. 



(Unforgettable - Nat King Cole).


Salvador ahora se odia en retrospectiva.
Pero, todo ha cambiado, y todo incluye a Salvador; quien ahora sólo posee recuerdos a los que se aferra cada vez más, porque a medida que los momentos pasan los recuerdos son más distantes, más pesados y menos realizables. Pero los recuerdos transcienden a el tiempo, por eso él se aferra a ellos, porque hoy, después de 18 meses, es lo único que tiene en los bolsillos: recuerdos.

Aun hoy, Salvador escribe cartas y poemas que no envía. Aun hoy, Salvador sigue mirándola, desde lo oculto, cada vez que puede. Aun hoy, Salvador extraña.


Salvador ha probado todo en ésta vida, pero todo no es suficiente cuando sólo se quiere algo.

viernes, 20 de abril de 2012

Olvidé

Olvidé lo mal que me había portado
el daño que te había causado.
Olvidé lo mala persona que fui,
olvidé pedirte perdón.
Tal vez todos mis escritos debieron empezar con unas disculpas, pero unas sinceras. Soy pésimo reconociendo mis propios errores. Lo siento, en serio lo siento. Hoy escuché una canción muy tuya, muy mía, muy nuestra y recordé todos mis errores, mis problemas, mis líos internos que poco o nada tenían que ver contigo. Sin embargo, tú siempre presente, tú siempre cercana, tú siempre comprensiva. Discúlpame.
Y hoy, más que nunca, te extrañé.

domingo, 15 de abril de 2012

Contemos

UNO

Todo va bien. Todo está yendo de acuerdo a lo expectado. Sólo faltas tú. ¿Cuándo vendrás? Te sigo esperando. Te he escrito varias cartas. Pero, no sé tu nueva dirección. ¿Sabes que aún pienso en ti? Seguro que sí. Lo olvidé, ya te lo había dicho.

DOS
Tengo miedo
de alejarme,
que ella regrese
y yo ya no esté ahí.

TRES
Nunca pensaste
que al enamorarme
podrías generar
estas obsesiones en mí.

No me culpes.
Todo esto:
todo lo que hago y siento,
es consecuencia de lo que un día sembraste en mí.
Toda acción tiene su reacción, dijo Newton.
Aunque tarde llegue, ésta es mi reacción
frente a ti.

Nunca pensaste
que al enamorarme
un año después
yo seguiría tras de ti.

sábado, 14 de abril de 2012

Sin nombre

Ya no te escribo.
Pero, princesa hermosa,
que no te escriba no significa
que no te piense,
que no te recuerde,
que no te añore,
que no te extrañe.

martes, 3 de abril de 2012

Gracias

El amor es tan profundo que su sólo sentir motiva al ser.

Hoy te quiero agradecer, porque aunque no me correspondas no sabes cuán feliz me hace quererte. Tu sola existencia me motiva, me incentiva y me respalda. Porque como dijo Camus: "No ser amados es una simple desventura; la verdadera desgracia es no amar".
Gracias, porque tú, sin desearlo ni buscarlo, me enseñas a amar realmente. Gracias, porque aunque sea tu recuerdo me salva de la desgracia, por más triste que pueda parecer esta soledad me haces sentir algo mejor al saber que te quiero.


Lima, 2 de abril de 2012.
21:15

domingo, 25 de marzo de 2012

Aún

Supongo que llega un momento en el que quieres echar todo por la ventana del cerebro y dejar a los pensamientos ir. Supongo que hay un día en el que deseas "ya no deseo seguir pensando". Supongo que llega ese instante en el que pensar, querer y extrañar, que son acciones muy densas y agotan poco a poco tu cuerpo, te parecen hastiar hasta ya no poder más con ellas. 

Aún te pienso, aun cuando lo dijiste. 
Aún guardo la esperanza,
siempre lo haré.

No deseo que llegue ese momento. Aunque debo admitir que no es saludable, no quiero dejar de pensarte. Pero cada día que pasa es más difícil y mi mente sigue recreando escenarios que jamás se darán, como consolándose al no presenciarlos. 

Todo es difícil, todo es complicado.

Hoy leí una gran frase de Chavela Vargas: "El amor es un paso. El adiós es otro... y ambos deben ser firmes, nada es para siempre en la vida." .Tan cierto, tan difícil sobre todo si se refiere a ti.

Paso 1. Reconozco que es una buena frase    done
Paso 2. La interiorizo  not yet.