lunes, 7 de noviembre de 2011

Todo vuelve...

Siempre había tenido la teoría de que todo regresa, tarde o temprano, las cosas se repiten- me decía. Sin embargo esta teoría parecía haber llegado a su fin con mi historia con Karina Lamasperra. Hasta hace unos meses sentía que esta era la excepción que confirmaba la regla o que simplemente mi teoría estaba mal formulada, que lo que sucedió con Karinita fue un desliz en el tiempo, un vacío inesperado que había sido subsanado con el pasar de los meses y que probablemente no se repetiría. Tenía, además, la teoría de que cuando andas soltero nadie te empelota ni una salida, pero de pronto cuando te emparejas las chicas caen cuales gotas de lluvia, por todos lados. Pues esa  teoría sí la había podido comprobar empíricamente en estos meses.Sin embargo esta última teoría parece haberse roto para poder confirmar la primera, es una suerte de subsistencia por antonimia, como si se repelieran la una a la otra.

Ayer por la tarde abrí mi Facebook y tenía un mensaje, era de Karina. No voy a mentir: me emocioné, pensé con el pene y no con el cerebro y dije Fuck yeah. Con Karinita todo había sido tan sexual, que eso era lo único que podía esperar cada vez que recibía un mensaje suyo. Pero esa vez fue diferente.

Antes de pasar por su casa pasé por una farmacia, estaba emocionado y pensaba que sería una buena noche, y  que a diferencia de la última vez que la vi, esta vez no tendría remordimientos. Pero esta vez al llegar un baldazo de agua fría me recibió: Karinita estaba completamente diferente, delgada, cabizbaja, ojerosa. Inmediatamente pensé que tenía sida, pasaron ciento de cosas por mi mente. Pensé en morirme en ese momento, tuve tanto miedo que hasta empecé a sentirme débil y acabado. Estaba exagerando, pero el miedo de poder haber contraído dicha enfermedad me invadía.

-¿Qué tienes Karina? - no uso el 'Karinita' fuera de los encuentros sexuales.
- Siéntate, tenemos que hablar.
Nada me hizo sentir peor. Me lo confesará, pensé inmediatamente. Estaba a punto de desmayarme del susto.

- ¿Qué fue? Dime ¿estas enferma?
-Sí, bueno algo así. No es una enfermedad en sí, es un transtorno.
Ahora todo se volvía más confuso, ya no entendía nada.

-¿Transtorno, qué tienes?
-Estoy vomitando., no soporto la comida. Todo empezó como un método...
Para ese entonces sus palabras ya no eran importantes para mí. Ella no tenía sida y eso me bastaba, lo sé estaba siendo egoísta e irresponsable, pero eso era lo más importante en ese momento. Inclusive creo que no pude evitar sonreír.
- ¿Vomitando? ¿desde cuándo eres bulímica?
- ¿Puedes por favor no decir esa palabra? Me pone nerviosa. Y lo hago desde hace un par de meses seguro.
- Karina, lo mejor será que busques un especialista, yo te podré decir mil cosas, pero sólo una terapia te podrá ayudar.
- Tengo miedo, sé que me van a mirar mal y me gritarán.
- Karina, mírate estás completamente delgada.
- Lo sé, ya no empieces por favor. Tan sólo quería alguien que me escuche.
- Y trato de hacerlo, pero por favor busca un especialista.
- Iré, pero ayúdame. Siento que a pesar de todo lo que sucedió y lo que no sucedió entre nosotros, eres el único que realmente me oye.

Sus palabras me hicieron reflexionar y claro, entre nosotros, quiera o no, habían pasado cientos de cosas que a pesar de los meses no se pueden borrar tan fácilmente, aunque lo desee, aunque diga haberlo hecho. Igual y  empiezo a creer que las cosas jamás se olvidan, que todo es un completo recuerdo y que como dicen los de Peor es Nada "el olvido es sólo un recuerdo más". Después de todo, sabía que nos teníamos el uno al otro y que, además, la vida te da grandes lecciones sin que lo notes. Yo había sido egoísta y no pensé que ella también tenía problemas, la había casi utilizado.

2 comentarios:

  1. Ayúdale y se buena persona :)
    Se nota que confía en ti y mucho.

    ResponderEliminar
  2. no le hagas caso chotéala, que sufra, dile que busque ayuda en su familia. Ellos siempre la van a apoyar

    ResponderEliminar