martes, 20 de septiembre de 2011

La complejidad de la amistad

Siempre he pensado que una de las relaciones más complejas que pueda existir es la amistad. Es increíble la capacidad del ser de querer a un extraño. Por mis amigos muchas me he abstenido de hacer cosas, por mis amigos he hecho coas que jamás pensé que haría, por mis amigos y con ellos he pasado indescriptibles momentos.

Me gustan las amistades fieles, en las que puedes confiar todo y sabes que el vínculo soportará hasta las más impensables pruebas. Donde ninguno se dará la espalda al otro y saben que si voltean siempre habrá alguien, aunque no siempre lo vean.

Muchos dicen no creer en la amistad hombre-mujer. Creo que no existe barrabasada más grande que esa. El sexo, señores, no nos vuelve sujetos dependientes de la actividad sexual. No todo en esta vida es sexo y placer carnal. Existen cosas mucho más placenteras. Por ello, pensar que una amistad entre un hombre y una mujer no se puede configurar es estúpido. Tengo varias amigas mujeres y con todas ellas me llevo genial, y es  más creo que la diferencia de género hace que nos complementemos y formemos una amistad bastante sólida.

A inicios de este escrito decía que por mis amigos me he abstenido de hacer muchas cosas y he aquí una de las complejidades de la amistad: Hay muchas cosas que odio, características de personas, hábitos, acciones, etc. Sin embargo muchas de ellas las encuentro en mis amigos. Es extraño, lo sé. Es uno de los misterios de esta vida: ¿por qué si hay características que odio, estas aparecen en mis amigos, inclusive a veces en los más cercanos?  Pues no lo sé y no sé si algún día llegue a saberlo, pero créanme he dejado, muchas veces, de volcar mi cólera sobre dicha actitud, por mis amigos.

Soy de cultivar amistades fuertes, resistentes al pasar de los años, a las distancias, al qué dirán, inclusive a veces a los errores y posibles ofensas. Porque así es, porque así creo que debe ser si la amistad es sincera y el vínculo de cariño es irrompible. Siempre he pensado que probablemente una prostituta no podría convertirse en mi amiga, pero alguna de mis amigas podría quizás convertirse en una y eso no afectaría nuestra amistad. Aunque dudo que permita que mis amigas se conviertan en prostitutas, fácil las flagelo antes.

Finalmente los dejo con un video que resume este post. Es una entrevista a el gran, el maestro, el capo de capos Jorge Luis Borges. Disfrútenlo.


2 comentarios:

  1. Yo si creo en la amistad hombre-mujer, en tener tu mejor amigo del sexo opuesto, pues es cierto, al ser tan distintos uno suele complementarse con el otro :)

    buen video. saludos

    ResponderEliminar
  2. ¡Buen post! Me agradó.

    "El sexo, señores, no nos vuelve sujetos dependientes de la actividad sexual".

    "No sé porqué" pero esa frase llamó mi atención. Creo que me recordó algo, o mejor dicho, a alguien x)

    " (...) creo que la diferencia de género hace que nos complementemos y formemos una amistad bastante sólida".

    Eso es cierto, y supongo que a ello se debe que desde siempre he tenido más amigas que amigos. Y mis amistades con mujeres son más sólidas que con otros varones, salvo una o dos excepciones. El problema es que a veces me siento tan pero tan en confianza con mis amigas, que casi casi "olvido" que son mujeres y digo o hago cosas que son solo para hablarlas con gente de tu mismo género, aunque ya aprendí a controlarlo en gran medida x)

    Saludos!

    ResponderEliminar