miércoles, 14 de septiembre de 2011

El ebrio escribidor

Antes lee la parte anterior


Desde aquel encuentro con Marcela las cosas no habían sido iguales. Todo fue tan repentino, tan rápido, tan espontáneo que Ernesto aun estaba consternado. Ese día mientras caminaba por la Facultad sentía que todos lo miraban como si supieran que se había tirado a una desconocida en el baño, se sentía acosado y lo único que quería era salir. Corrió hacia la puerta y tomó un taxi de regreso a casa. Llegó y abrió el bar: un buen trago serviría para olvidar lo vivido, o en todo caso, aliviar la carga emocional, se embriagó y olvidó todo, olvidó hasta lo que esa noche hizo. Despertó al día siguiente sin saber que hora era, pero seguramente era muy tarde ya. Su cuarto apestaba a alcohol y cigarrillos, habían papeles por todos lados y su computadora estaba prendida. Había un documento en word, al parecer su 'yo escritor' había querido plasmar una de los proyectos literarios que tenía en mente mientas el alcohol recorría su cuerpo. Cerró el archivo sin guardarlo, se bañó y salió con camino a la Universidad.

Ese día transcurrió sin novedades. Como todos los días se había pasado horas de horas mirando a Adriana, quien de vez en cuando volteaba a preguntarle algo o sonreírle porque sentía su mirada escudriñándola. Adriana había empezado a hablarle a Ernesto y él sentía que era algo bueno. Otro día seguro hubiera salido corriendo o hubiera empezado a sudar cual gordo en sauna, pero ese día con tantas cosas en la cabeza su reacción fue de indiferencia, no hacia Adriana, sino hacia sus palabras y sus miradas. El encuentro con Marcela lo había desconfigurado, por momentos se preguntaba si había o no sucedido. En todo caso "fue un buen cache" se dijo a sí mismo, mientras salía del salón. Pero eso no era lo único que lo tenía consternado, el escrito en word lo intrigaba aún más. Siempre había querido escribir, pero sentía que no tenía la capacidad. Tenía la historia en la mente y la pensaba cada cierto tiempo, pero el plasmarlo en palabras se le hacía la labor más difícil a la que se había enfrentado hasta el momento. "Ni dejar la marihuana es tan complicado" había dicho hace un par de semanas. Y ahora había escrito, aunque no recuerda qué ni cómo ni sobre qué. Pero era un escrito y estaba seguro que tenía sentido, es más tenía varias hojas y él lo había borrado, genial.
Ahora pensaba si existía una posibilidad, aunque sea remota de recuperar dicho archivo.
¿Habría escrito sobre su noche con Marcela?
¿Tal vez sobre la historia que tanto rondaba por su mente?
¿O era algún texto romanticón hacia Adriana?..
Sólo había una forma de saberlo: recuperando el archivo y estaba dispuesto a hacerlo.

1 comentario:

  1. Hola!

    Huevoncio?! jaja, me atrapo tu historia ah!, estare pendiente de tu proximo post =) , por cierto te sigo!

    Salu2

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