lunes, 26 de septiembre de 2011

Sólo ella

Estaba ahí parada,
era tan bella, tan dulce,
con una sonrisa que demostraba felicidad.
Me pregunto si alguna volveré a ver sonreír con tanta alegría,
tanta que parecía desbordarse por sus poros.

Y me miraba,
me miraba con esos ojos de amor que solo ella sabía usar.
Y yo le respondía la mirada
y le correspondía los besos
y le otorgaba caricias.
Caricias que sólo ella sabía recibir.

Pero se ha ido.
Ella ya no está, ya no existe ni tampoco existirá.
Pero la sigo amando
¿Y cómo no hacerlo?
Si aun ahora me estremezco con su recuerdo
y el amor nunca ha muerto, porque el amor no muere,
el amor nace para nunca más irse.

¿Y cómo no haberla amado?
Si era todo lo que se pide en esta vida
representaba la paz y la armonía, el amor y la gentileza,
la genialidad y la sencillez, y mi vida entera.

Y es que era tan perfecta,
que aun ahora su recuerdo llena mi vida
como sólo ella sabe llenarla.

martes, 20 de septiembre de 2011

La complejidad de la amistad

Siempre he pensado que una de las relaciones más complejas que pueda existir es la amistad. Es increíble la capacidad del ser de querer a un extraño. Por mis amigos muchas me he abstenido de hacer cosas, por mis amigos he hecho coas que jamás pensé que haría, por mis amigos y con ellos he pasado indescriptibles momentos.

Me gustan las amistades fieles, en las que puedes confiar todo y sabes que el vínculo soportará hasta las más impensables pruebas. Donde ninguno se dará la espalda al otro y saben que si voltean siempre habrá alguien, aunque no siempre lo vean.

Muchos dicen no creer en la amistad hombre-mujer. Creo que no existe barrabasada más grande que esa. El sexo, señores, no nos vuelve sujetos dependientes de la actividad sexual. No todo en esta vida es sexo y placer carnal. Existen cosas mucho más placenteras. Por ello, pensar que una amistad entre un hombre y una mujer no se puede configurar es estúpido. Tengo varias amigas mujeres y con todas ellas me llevo genial, y es  más creo que la diferencia de género hace que nos complementemos y formemos una amistad bastante sólida.

A inicios de este escrito decía que por mis amigos me he abstenido de hacer muchas cosas y he aquí una de las complejidades de la amistad: Hay muchas cosas que odio, características de personas, hábitos, acciones, etc. Sin embargo muchas de ellas las encuentro en mis amigos. Es extraño, lo sé. Es uno de los misterios de esta vida: ¿por qué si hay características que odio, estas aparecen en mis amigos, inclusive a veces en los más cercanos?  Pues no lo sé y no sé si algún día llegue a saberlo, pero créanme he dejado, muchas veces, de volcar mi cólera sobre dicha actitud, por mis amigos.

Soy de cultivar amistades fuertes, resistentes al pasar de los años, a las distancias, al qué dirán, inclusive a veces a los errores y posibles ofensas. Porque así es, porque así creo que debe ser si la amistad es sincera y el vínculo de cariño es irrompible. Siempre he pensado que probablemente una prostituta no podría convertirse en mi amiga, pero alguna de mis amigas podría quizás convertirse en una y eso no afectaría nuestra amistad. Aunque dudo que permita que mis amigas se conviertan en prostitutas, fácil las flagelo antes.

Finalmente los dejo con un video que resume este post. Es una entrevista a el gran, el maestro, el capo de capos Jorge Luis Borges. Disfrútenlo.


miércoles, 14 de septiembre de 2011

El ebrio escribidor

Antes lee la parte anterior


Desde aquel encuentro con Marcela las cosas no habían sido iguales. Todo fue tan repentino, tan rápido, tan espontáneo que Ernesto aun estaba consternado. Ese día mientras caminaba por la Facultad sentía que todos lo miraban como si supieran que se había tirado a una desconocida en el baño, se sentía acosado y lo único que quería era salir. Corrió hacia la puerta y tomó un taxi de regreso a casa. Llegó y abrió el bar: un buen trago serviría para olvidar lo vivido, o en todo caso, aliviar la carga emocional, se embriagó y olvidó todo, olvidó hasta lo que esa noche hizo. Despertó al día siguiente sin saber que hora era, pero seguramente era muy tarde ya. Su cuarto apestaba a alcohol y cigarrillos, habían papeles por todos lados y su computadora estaba prendida. Había un documento en word, al parecer su 'yo escritor' había querido plasmar una de los proyectos literarios que tenía en mente mientas el alcohol recorría su cuerpo. Cerró el archivo sin guardarlo, se bañó y salió con camino a la Universidad.

Ese día transcurrió sin novedades. Como todos los días se había pasado horas de horas mirando a Adriana, quien de vez en cuando volteaba a preguntarle algo o sonreírle porque sentía su mirada escudriñándola. Adriana había empezado a hablarle a Ernesto y él sentía que era algo bueno. Otro día seguro hubiera salido corriendo o hubiera empezado a sudar cual gordo en sauna, pero ese día con tantas cosas en la cabeza su reacción fue de indiferencia, no hacia Adriana, sino hacia sus palabras y sus miradas. El encuentro con Marcela lo había desconfigurado, por momentos se preguntaba si había o no sucedido. En todo caso "fue un buen cache" se dijo a sí mismo, mientras salía del salón. Pero eso no era lo único que lo tenía consternado, el escrito en word lo intrigaba aún más. Siempre había querido escribir, pero sentía que no tenía la capacidad. Tenía la historia en la mente y la pensaba cada cierto tiempo, pero el plasmarlo en palabras se le hacía la labor más difícil a la que se había enfrentado hasta el momento. "Ni dejar la marihuana es tan complicado" había dicho hace un par de semanas. Y ahora había escrito, aunque no recuerda qué ni cómo ni sobre qué. Pero era un escrito y estaba seguro que tenía sentido, es más tenía varias hojas y él lo había borrado, genial.
Ahora pensaba si existía una posibilidad, aunque sea remota de recuperar dicho archivo.
¿Habría escrito sobre su noche con Marcela?
¿Tal vez sobre la historia que tanto rondaba por su mente?
¿O era algún texto romanticón hacia Adriana?..
Sólo había una forma de saberlo: recuperando el archivo y estaba dispuesto a hacerlo.

lunes, 12 de septiembre de 2011

ESTÁN CACHADOS

Y es así como se llega a este mosqueado blog...





NOTA: Algunos de los tags me dan miedo y me hacen pensar ¿Qué diantres escribo?..

sábado, 10 de septiembre de 2011

Nada más fatídico

Sí, fatídico es una palabra a la que recurro frecuentemente. Aquí mi lista de lo más fatídico, hasta el momento.



Nada más fatídico que vomitar por estar borracho, frente a personas que no conoces.

Nada más fatídico que tener un hijo a los 17.

Nada más fatídico que te bajen el pantalón en época escolar (sí y en medio del patio).

Nada más fatídico que tener un grano gigante en la nariz el día de tu prom.

Nada más fatídico que te digan que sales con dos chicas... resumidas en una.

Nada más fatídico que tener gripe en vacaciones de verano.

Nada más fatídico que ser pedante, caer mal y no darte cuenta.

Nada más fatídico que un pedante.

Nada más fatídico que publicar algo en facebook y ser el único que le da like.

Nada más fatídico que revisar tu hi5!

Nada más fatídico que terminar una relación por teléfono o msn.

Nada más fatídico que ser el último en enterarse que eres cachudo.

Nada más fatídico que las niñas que dicen que los hombres son unos 'perros' y no han tenido ni un solo enamorado.

Nada más fatídico que los profesores que no dominan su tema y quedan en ridículo.

Nada más fatídico que un arrecho, gilero y con concha notorio.

Nada más fatídico que usar cadenas que usan los raperos.

Nada más fatídico que haber hecho el ridículo de la vida y no recordar de nada a causa del alcohol.

Nada más fatídico que agarrar con alguien caleta y que todos terminen por enterarse.

Nada más fatídico que escuchar salsa a todo volúmen en un auto y peor aún, creerte lo máximo por eso.





Ahora es su turno, amigos lectores, digan qué les parece fatídico y colóquenlo en sus comentarios
PD: Nada más fatídico que hacer una pregunta al final de tu post y que nadie te conteste.


Saludos.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Dejó de ser incómodo

Suele pasar que de pronto, cuando hablas con alguien desconocido, ambos callan, por timidez, porque se acabaron los temas, por aburrimiento. Las causas son infinitas y dependen del caso por caso. Y es normal, nadie lo critica porque a todos eventualmente nos pasa esto con personas que recién vamos conociendo. Y llegan así los silencios incómodos, donde ninguna habla, los dos se miran, sonríen tal vez, pero ninguna palabra fluye, ningún tema se te ocurre y por lo general terminas soltado alguna sandez, porque te presionas para hablar, sientes que es necesario hablar, que es una obligación o un deber continuar con la conversación que, hasta hace unos minutos, parecía muy entretenida.

Bueno pues, todo esto ha empezado a cambiar. Hace unos días regresaba de la Universidad con un buen amigo, conversamos durante unos minutos, pero de pronto ambos callamos. Estábamos sentados uno al lado del otro en un micro rodeados de gentes extrañas, donde sólo nos conocíamos el uno al otro y sin embargo no pronunciamos palabra alguna durante unos 15 minutos. Extrañamente no me sentí para nada incómodo, esos minutos que muchos sentirían, probablemente, como minutos tensos o aburridos para mí no lo fueron en lo absoluto. Es más me atrevería a decir que fue un tiempo agradable, un tiempo compartido donde cada quien observaba el mundo a su manera, sin la presión de decir algo a como de lugar, donde podíamos compartir ese momento de una forma diferente y aun estando callados. En verdad no es la primera vez que sucede esto, ya me ha sucedido muy grandes amigos, personas que conozco de años y usualmente podemos compartir esos momentos sin sentir esa horrible necesidad de hablar por hablar. Con esas personas hablamos durante unos cuantos minutos, pero luego simplemente callas y disfrutas de la compañía y es una buena 'aventura' en palabras de Sartre, o por lo menos eso me parece. Y es que eso es una de las partes más relevantes en una amistad sincera, abierta, trasparente, donde te puedes mostrar como eres, donde no sentirás esa terrible sensación de 'no me hablan+no hablamos= ¡qué aburrido!'. Las amistades se pueden configurar en escenarios tan distintos y de tan diversas formas que no deberíamos sorprendernos si estas se desarrollan en momentos de silencio.
Ahora me vuelve a pasar con gente nueva, gente que acabo de descubrir, pero eso no quita que pueda tenerles gran estima. Me pasó hoy, por ejemplo, con una buena amiga, también en el micro, hablamos y de pronto ambos callamos, pero presiento que ninguno se sintió incómodo (o por lo menos eso quiero pensar), que fue un grato momento y que ese 'silencio incómodo' había desaparecido, había simplemente dejado de ser incómodo.

jueves, 1 de septiembre de 2011

Quemé

Todos apestamos. No sé por qué todos se molestan tanto en las apariencias. Finalmente todos por dentro apestamos. Nos preocupamos idiotamente por cosas irrelevantes mientras que esa no es nuestra naturaleza. De nuestro cuerpo emana sudor, flema, mocos, caca, así que digamos que tan limpios no somos. Es más si analizamos a profundidad, todas las entradas a nuestro interior son bastante cuidadas porque de lo contrario apestarían, es por ello que nos lavamos la boca, nos limpiamos el culo, nos quitamos los mocos y las cerillas de las orejas. Porque de lo contrario, más allá de los hábitos de higiene y la salud, apestaríamos. Entones no sé por qué el hombre es tan superfluo si, repito, su naturaleza no lo es.

Y no me miren feo por decir esto, miremos feo al que tiene un cuerpo que no emana ni flema, ni mocos, ni sudor, ni caca, porque ese sí que es extraño.