lunes, 1 de agosto de 2011

¡Qué extraño!

Extraño conversar contigo.
Extraño recibir abrazos.
Extraño reír hasta mear.
Extraño salir con ustedes.
Extraño esa confidencialidad.
Extraño tener celos.
Extraño leer.
Pero sobre todo extraño escribir.

Hoy se acaba toda la melancolía posteada aquí. Para mañana prometo un post, no sé de qué, no sé sobre quién, pero prometo escribir como solía hacerlo.
Gracias por pasar por este blog, aun en sus pobres momentos.
Saludos.

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