sábado, 27 de agosto de 2011

Cojudeces

Y después de todo el tiempo que ha pasado nos veo en mis memorias. Te veo a mi lado en aquella cama. Me veo abrazándote. Es extraño porque no lo recuerdo como protagonista, sino como un tercero invisible. Y ahora entiendo por qué todo falló. Éramos dos niños jugando a tener sexo. Nunca entendimos el verdadero sentido de lo que hacíamos. No no culpo, fuimos arrastrados hasta ese punto, sin saber por qué o con qué fin ¿Pueden dos niños de 15 años entender por qué unen sus cuerpos para la posteridad? ¿Ven realmente que sus vidas se marcarán por algo que ni entienden? Es raro ver ahora nuestros cuerpos desnudos sobre esa cama. Cuerpos púberes, que aún no terminan de desarrollarse. Cojudeces, eso es lo que son, cojudeces eso de que el que tira se vuelve hombre o el que tira desarrolla. Por el contrario, el que, sin saber el verdadero significado, tiene relaciones no es más que un niño jugando a tener sexo.


Qué bien se siente ¿no? Es casi orgásmico. Haz vuelto, gracias por eso.

Lima, 25 de agosto de 2011.
00:35

jueves, 25 de agosto de 2011

Escritos hallados

Encontré esto en mi cuaderno de notas, calculo que fueron escritos entre abril y junio de 2011.



Te has ido ¿no?... Sí, es evidente. Tú eras la razón de ser de mi yo escritor. De modo que, ahora que te has ido me dejas sin inspiración. Mis historias ya no son como antes, ya no existe trama alguna. Ya no hay más Lucianitas, ni Agustinas, porque finalmente todo se reducía a ti: maldita perra.



¿Ya es hora?
No, y no insistas o jamás llegará la hora
Es que estoy impaciente
¿Impaciente por qué?
Por... ya sabes.
No, no lo sé. Vamos dímelo.
Por eso pues. Que ¿tú no?
No lo sé, no te podría decir, porque ni siquiera sé a qué te refieres.



Hoy no me he preguntado muchas cosas. Salvo por qué ahora prefiero escribir sobre un papel a teclear en mi pc. Es extraño porque de ser así se estaría desvirtuando mi esencia blogger, aunque por otro lado revitalizaría mi alma de escritor, o mejor dicho pseudo-escritor.
Tengo los pies helados, a pesar de ello me acabo de sacar las medias.
Tengo un deseo impulsivo por leer, pero al mismo tiempo quiero dejar pasar el tiempo, viéndolo llevarse mis posibles aventuras.

00:15 sin fecha.

miércoles, 17 de agosto de 2011

Espiral de error

Un lapicero, un marcador y unos audífonos, eso era todo lo que se encontraba en su escritorio. En el primer cajón una cajetilla de cigarros a medio acabar y unos cuantos libros con separadores a la mitad, ninguno sin terminar. En la estantería se combinaban más libros, hojas rotas, envolturas de chocolates y una lámpara con un foco quemado. La imagen se completa con una silla giratoria colo ocre con un par de chompas y casacas encima. No era un tipo muy ordenado, pero era bueno. No practicaba hábitos de higiene, pero tenía principios. No tenía muchos amigos, pero era fiel con los pocos que tenía. De vez en cuando se sentía muy vacío y para sentirse lleno comía, o mejor dicho tragaba. No era muy feliz. Andaba bastante obsesionado con que le ganen o con tener, tener y tener. A veces su obsesión había podido más que sus principios y era ahí cuando el infierno empezaba. Un hueco lo llevaba a otro más profundo y este a otro, hasta terminar en una suerte de espiral llena de momentos fatídicos. Cuando se daba cuenta trataba de borrar todo, no sin antes hacer lo que se había propuesto, claro está. Sin embargo nunca podía borrar todo y es que es imposible empezar de cero. Regresaba unos cuantos peldaños, pero nunca al inicio, y asemejaba esa mitad de camino como un nuevo inicio. Pero como era un sendero torcido desde el inicio nunca podía enderezarlo del todo. Y ahí va otra vez el espiral, el regreso y la comparación del nuevo inicio. Tal vez por eso siente el pasar de los días muy rápido, pero con demasiado contenido para tan poco tiempo a la vez. Es extraño, pero así lo siente él.

lunes, 1 de agosto de 2011

No estoy para pelear

-Si quieres pensar que hablo mal de ti, hazlo, a lo mejor y es cierto. Pero no reclames, la vida está llena de gentes como yo.

-Si quieres insultarme go ahead. Al final como dice Avril Lavigne: There is nothing you could say that would hurt me.

-Si quieres serle infiel a tu pareja. Pues selo, no se lo diré. Igual y ya sé que no me creerá o, en el peor de los casos, le dará igual.

-Si te he traicionado y lo que buscas es venganza pues....
en ese caso mejor da media vuelta y olvídalo. No vale la pena perder tiempo en un traidor, así sea yo.

¡Qué extraño!

Extraño conversar contigo.
Extraño recibir abrazos.
Extraño reír hasta mear.
Extraño salir con ustedes.
Extraño esa confidencialidad.
Extraño tener celos.
Extraño leer.
Pero sobre todo extraño escribir.

Hoy se acaba toda la melancolía posteada aquí. Para mañana prometo un post, no sé de qué, no sé sobre quién, pero prometo escribir como solía hacerlo.
Gracias por pasar por este blog, aun en sus pobres momentos.
Saludos.