viernes, 13 de mayo de 2011

Parada: tercer piso

El tercer piso de la biblioteca es un lugar casi desierto, ni los bibliotecarios andan ahí.Claro si los estudiantes con suerte y llegan al segundo piso en épocas de parciales para poder buscar un libro o un cubículo libre, no es extraño que las demás semanas del año esta pare vacía, sobre todo en ese tercer piso.
Unos cuantos salones con computadores que paran cerrados todo el día, dos baños, unas cuantas oficinas donde los teléfonos suenan sin ser contestados, libros abandonados a su suerte y un silencio tétrico digno de una película de suspenso, así es el desolado tercer piso de la biblioteca y eso lo sabe muy bien Ernesto, quien cada vez que puede sube para fumarse un porrito en un baño, tomarse unos tragos o simplemente quedarse sentado en el pasillo escuchando música por sus audífonos verdes. De vez en cuando sube alguien más, pero al verlo a él ahí entre drogado y borracho decidían bajar por temor.
Ayer consiguió unos cuantos gramos de marihuana así que decidió subir a fumárselo después de su clase de intro. Estaba ansioso, por subir y quedarse dopado en el suelo escuchando canciones de antaño.
La clase terminó a las 3 en punto, salió caminando tranquilamente, tomó el ascensor y por fin llegó. Entró en un baño y empezó a armar su porro. Pero un alarido lo desconcentró. Puta madre- pensó, aunque en un inicio se asustó, luego inició la ira al ver que toda la marihuana había caído al suelo. Volteó y vio a una chica saliendo de un cubículo ¿Qué haces aquí?- le preguntó la dulce chica de rasgos orientales. Hola, sorry creo que me confundí de baño- respondió conteniendo la cólera. La chica no respondió nada, sólo atinó a regalarle una tímida y temblorosa sonrisa. Ernesto se dispuso a, caletamente, recoger la marihuana que estaba desperdigada por el suelo, sin importarle continuar en el baño de mujeres, además él ¿Quién carajos va al baño del tercer piso? es más ¿quién carajos va al tercer piso? Para él devenía en indistinto si entraba al baño de mujeres o de hombres, ya que nadie andaba en ninguno de los dos. Pero, si él subía por algo ahí ¿haría ella lo mismo? Estaba en eso cuando una voz irrumpió en sus pensamientos.
-¿Te ayudo?- era la chica del baño.
-Ah, no gracias ya casi termino.
-Siento haberte echado a perder todo.
-No te preocupes, ya casi termino de recogerlo. Siento haberte asustado.
-Ja, no te preocupes, es que no estoy acostumbrada a que haya gente en el tercer piso. Casi siempre vengo y  es un lugar solitario.
-¿En serio? yo también subo a cada rato que raro que no te haya visto por aquí.
-Yo sí, pero nunca te hablé a causa de mi timidez.
Fue en ese momento en que la química fluyó, la compatibilidad flotó por los aires y ambos lo sintieron. Se miraron, no dijeron nada más. Él se paró, cogió su maleta y se retiró. Pero la duda se quedó en su mente, hoy aún sigue pensando en eso y en ella, en esa pequeña mirada que lo consternó ¿Por qué? Sólo había sido una conversación, nada fuera de los stándares de lo normal ¿O sí?..

3 comentarios:

  1. Cuando estaba en la uni, sucedia la mismo pero en el setimo piso. :)


    Y es mas ke obvio ke no fue pura casualidad o algo dentro de lo normal, sino no estuvieras pensando en ella y el momento aun.

    ResponderEliminar
  2. Termina la historia que se pone candente.

    ResponderEliminar
  3. Yo también me perdía con mi flaca en sitios iguales... pero no precisamente para rolear tronchos.

    ResponderEliminar