jueves, 3 de febrero de 2011

La practicante

Es un día más en la oficina. Hoy empieza el mes más caluroso del verano limeño y vaya que se hace notar. El aire acondicionado se ha malogrado y esto es un horno, a pesar de los 5 ventiladores en máximo nivel. Claro, añadiendo a eso que estoy en pantalón, camisa de manga larga, corbata y medias. Nada peor.
Pero el día va mejorando cuando veo a Geraldine, la otra practicante. Con sus tacos negros, su extraño caminar y ese par de senos que quieren lucirse a través de su escote. La veo y no puedo evitar desearla. Le tengo ganas desde hace 4 meses, o mejor dicho, desde que empecé a hacer mis prácticas en este Estudio. Ella ya tenía unos cuantos meses laborando aquí cuando yo entré así que fue ella quien me comentó cómo era el trabajo y se encargó de explicarme lo que tendría que hacer. Desde ese día no he dejado de desearla, no es que quiera establecerme con ella, una simple noche bastaría para saciar mi hambre. Es que está tan buena, labios carnosos, senos redondos y del tamaño ideal, una cintura que se muere por ser tocada y unas caderas que parecen reventar la falda.
Se acerca a mí y me dice que hoy tendremos mucho trabajo y más el que ya tenemos atrasado es posible que tengamos que quedarnos unas horas más en la oficina. En vez de deprimirme la noticia, me alegra, me excita y hace que mi imaginación empiece a volar. Me imagino en todas las posiciones posibles con Geraldine, sobre el escritorio, en la silla, en los baños. Mis pensamientos son interrumpidos por el sonido del teléfono. Continúo con lo mío, saco copias, corro de un lado al otro, realizo llamadas, pero nada me hace olvidar que en pocas horas estaré solo con Geraldine, en una oficina de 4 metros cuadrados, ambos muertos de calor y ¡Puta madre! Me estoy empezado a erectar, mejor dejo de pensar en ello.
Por fin llega el momento, todos se van retirando y poco a poco los teclados dejan de sonar, los teléfonos de timbrar y ya no se oyen voces por los pasillos. Sólo los tacos de Geraldine hacen sonidos al caminar.
-Bueno, parece que nos quedamos solos- trato así de iniciar una conversación. Pero ella parece distante y no responde. Las horas van pasando y yo sigo con los intentos de entablar una conversación con Geraldine, pero ella está enfocada en el trabajo y me responde cortantemente.
Empiezo a sentirme realmente cansado, siento que mis ojos se empiezan a cerrar y mi cabeza cae sobre el escritorio. Pero por fin, tenía que pasar eso para que me haga caso, Geraldine se acerca a mí y me dice que se me ve realmente cansado, tal vez necesitas un buen masaje, continúa diciendo. Me empieza a desabotonar la camisa y a quitármela para empezar con los masajes. Yo no lo puedo creer, mis fantasías se podrían convertir en realidad. Geraldine empieza a tocar mis espalda, pasa por mi tórax, baja hasta mi vientre y yo comienzo a erectarme. Volteo y la beso sexualmente, nuestras lenguas se buscan, nuestros labios batallan. Ella me dice que por favor la folle, que ya no aguantaba más la arrechura y que me tenía ganas desde el primer día que me vio. La desvisto rápidamente y toco por fin esos senos con los que tanto había soñado. La siento sobre el escritorio y ya no aguanto más, no me importa tener un condón a la mano, no me importaba estar en la oficina, no me importaba acumular mucho más trabajo. Sólo quería follar con Geraldine, quería enseñarle lo que era bueno y que ella me enseñe cuán lejos estaba dispuesta a llegar.
Voy bajando por su cuello hasta llegar a ese par de pezones que pedían ser succionados, sus gemidos me excitan más aún y sigo bajando, me doy cuenta que está depilada, quiero pensar que lo hizo adrede por esa noche. Empiezo a sentir ese olor púbico y sigo bajando. Le doy sexo oral, me esmero en poder rozar su clítoris y que disfrute de ello. Pero ahora ya es mí momento, me paro y la follo increíblemente contra el escritorio, los papeles empiezan a caer, ella grita sin miedo a ser descubierta por los vigilantes, el sudor emana de nuestros cuerpos. Pasamos a la silla. Mis fantasías se estaban realizando. No lo podía creer.
Un rayo de sol toca mi párpado izquierdo, levanto la cabeza. Ya amaneció, veo a ambos lados y no había nadie. La manga de mi camisa está llena de baba y mis cabellos despeinados. Todo parece estar en perfecto orden ¿Realmente sucedió o lo soñé? Me dirijo a los baños y veo que mi pantalón tiene rastros de semen. Empiezo a creer que todo fue un sueño. Me lavo y regreso a la oficina para recoger mi maleta e irme, estoy caminando por el pasillo cuando la veo. Muevo la mano diciendo 'hola' y ella se empieza a reír. Creo que se ha percatado de la mancha de semen en mi pantalón, así que trato de taparla con la maleta. Al despedirme sólo grito ya me voy y ella me besa.
¿Sucedió? ¿No sucedió? ¿Realmente tiré con Geraldine? Pero, todo estaba ordenado ¿Y si ella lo había ordenado? Tal vez hablé en voz alta mientras dormía por eso ella ser burló, pero fue muy real, aparte ¿Y el beso?
Quiero pensar que sucedió, quiero pensar que realmente tiré con Geraldine, quiero pensar que esto se podrá repetir.



NOTA: Hace mucho no escribía algo tan sexual ¿No? Espero que haya salido bueno. Saludos, queridos lectores.

6 comentarios:

  1. fantasias eroticas..!
    yo tambientengo varias jejeje nose pero en las fantsias puedes tener a quien quieras..!!

    acotacion:
    -¿real o no?

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  2. @David: Jajaja esas 4 letras lo dicen todo.
    @RDS: Eso es lo bueno de las fantasías, puedes hacer lo que quieras. Si es real o no, de lo dejo a tu imaginación xD.

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  3. jajajajaja yo creo que sí salió muy bien

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  4. ...

    Llevo casi cuatro años en mi oficina...

    Hasta ahora no me pasa nada así...

    ...

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  5. ESE BLOG ES PARA MI :)

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