miércoles, 22 de diciembre de 2010

A pesar de todo....El epílogo que nunca debí escribir

Antes te recomiendo leer:
Primera parte
Segunda parte
Tercera parte



Han pasado exactamente veinte años, veinte años desde que aterricé en Miami, por una suerte de obligación moral.
No me arrepiento de haber viajado, ni de haber tenido a Marko. Si bien los primeros días aquí fueron difíciles, pronto todo se tornó maravilloso. Ella me supo conquistar, supo ganarse mi corazón y comprenderme. Yo por mi parte realicé mi promesa de olvidar todo lo que había dejado en Perú, incluída la enamoradita que tuve. El último contacto que tuve con ella fue enviarle las cartas que escribí en el avión. Pero igual la decisión estaba tomada.
Con Ella inicié una nueva vida, creo que sabía que yo no estaba enamorado de ella, pero lo logró. No sé cómo logró enamorarme. A los 3 meses de haber arribado ya sentía que ella era la mujer perfecta, así que no fue tan difícil adaptarme a la idea de tener un hijo. Ahora soy abogado, tengo 4 hijos y una familia unida y nada lo va a arruinar, ni Luciana.
Sí, Luciana, la mujer que tanto decía amar. Estoy volviendo a escribir para darle un punto final a esa historia.
Ayer me llamó. Me dijo que estaba aquí, en Miami y que había conseguido mi teléfono porque antes de venir se lo había pedido a mi madre. Me dijo, también, que hace las cartas las había leído hace 2 semanas, por vez primera. Al inicio dudé de su historia, pero cuando empezó a contarla le creí.

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Ella también estuvo destrozada (en el buen sentido) el día que me fui. Cuando llegó a su casa todo le recordaba a mí y no quería volver a vivir ahí. Así que se fue, convenció a sus padres para que se mudaran rápidamente de vivienda y alquilaran ese departamento. Así lo hicieron o así pensó ella que lo hicieron. Luciana había permanecido soltera todo ese tiempo, nunca había encontrado a alguien más, o tal vez sí lo había hecho, pero desde que yo me fui su interés por el amor había desfallecido.
Hace 2 meses fallecieron sus padres en un trágico accidente automovilístico y hace 2 semanas recién ella recordó que ese departamento existía, así que decidió pasar por ahí para poner en regla los contratos con los 'inquilinos'. Cuando llegó se dio con la sorpresa de que ese departamento se hallaba deshabitado, completamente sucio y  lleno de bichos. El señor de vigilancia, quien seguía siendo el mismo desde que ella se mudó, la reconoció. Le comentó que en ese departamento no había vivido nadie desde que ella y su familia se fueron. Fue ahí cuando le entregó toda la correspondencia ¿Correspondencia?- se preguntó Luciana. Ya habían cambiado en todas las tarjetas de crédito su dirección. Dicha correspondencia eran las cartas que yo le había enviado. Cuando las leyó no lo podía creer, había esperado todo el tiempo una señal mía, pero pensó que esa ansiada señal llegaría por internet. Estaba super emocionada y había decidido ir en busca de su ser amado, así que buscó el teléfono de mi madre, le pidió mi número y mi dirección, hizo maletas con algunas cosas y tomó un avión a Miami.

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Estaba consternado, primero pensé que era un 'floro barato', como dicen en Perú, eso de la primera vez que leía las cartas, pero cuando la voz se le quebró al hablar del accidente me di cuenta que era cierto. Estaba ahí y yo no sabía qué hacer, yo ya no sentía nada por ella. Aparte tenía una familia, no como ella. No es mi culpa que no haya rehecho su vida.
Así que le dije que esas cartas habían sido escritas hace más de 20 años y que le pregunté si no las había leído bien, porque en ellas decía que olvidaría todo lo que pasó en Perú y eso fue lo que hice durante todos estos años, inclusive llegué a enamorarme de Ella y tuvimos más hijos. Ella echó a llorar. Me dijo que no podía ser, que ella sabía que aún sentía algo por ella. Las cartas no habían sido de la nada, ahí decían que yo era el amor de tu vida ¡YO, NO ESA PERRA!-gritaba. Me enfandó escuchar que hablaran así de mi esposa. Así que le dije adiós Luciana, vuelve a Lima, yo aquí estoy bien, haz una nueva vida y olvídate de todo lo que pasó en nuestra adolescencia. Me dijo que no lo había olvidado y que no podía hacerlo, que yo era el único que al que había podido amar. Así que iré , iré a tu casa y te buscaré. Ya verás te convenceré de que yo soy a quien amas... sus gritos fueron cortados cuando colgué. No escuché más.
Y hoy efectivamente llegó, tocó muchas veces el timbre. Sabía que era ella y no quería abrir, felizmente sólo estábamos yo y la empleada así que ni mis hijos ni mi esposa tuvieron que presenciar tan bochornoso acto. Luciana empezó a gritar mi nombre y fue ahí cuando salí. Cuando la vi recordé muchas cosas, demasiadas. Los flashbacks empezaban a surgir en mi mente mientras caminaba. Ella trató de abrazarme y besarme, pero la rechacé con un leve empujón. Le repetí lo del teléfono, aunque esta vez con lágrimas en los ojos. Fue inevitable llorar al ver a Luciana así, tan diferente, tan atolondrada, desalineada, demacrada, con mirada perdida. Pensé que tenía serios problemas mentales. Le dije que se calmara y que acepte que todo se había acabado hace mucho. Ella parece haberlo entendido y se fue, la vi alejarse por la pista y mientras la observaba pensaba que ella no era Luciana, no la Luciana de la que un día yo me enamoré. Ella era otra y muy diferente a la que yo dejé en Lima.
No me arrepiento de haberle dicho que no, inclusive siento que me liberé de una gran cruz. En unos minutos más llegan mis hijos menores de la escuela así que ya es hora de escribir el tan ansiado punto final y cerrar ese capítulo, el capítulo de Luciana.




NOTA: Sé que el final no es lo que muchos esperaron, pero siento que debía ser así. Luciana y Felipe no podían estar juntos. Espero que les haya gustado esta suerte de serie. Gracias por leerme.

domingo, 19 de diciembre de 2010

La primera fatídica vez... (II)

Hola me llamo Esteban, tengo 22 años y mi primera fatídica vez fue en el colegio. Sí, sí leíste bien en el colegio. Llevaba yo clases de danza en el sótano del colegio, cierto ¿Mencioné que estudié en un colegio católico, parroquial y extremadamente aburrido? Pues ya lo saben, en fin. Yo y mi enamorada de turno llevábamos clases de danza en el sótano del colegio, sótano que en realidad se ubicaba bajo la Iglesia del colegio y cuyo baño se hallaba exactamente bajo el altar de esa capilla. Cursábamos el 4to de secundaria y ya llevábamos juntos unos 2 años, bueno eso juntando todo el tiempo y sin contar rupturas temporales, porque claro como buena pareja del 'colegio de acción' debíamos terminar cada cierto tiempo para luego volver. Los viernes en la última hora teníamos clases de danza, siempre pedíamos descanso de '5 minutitos' que en verdad se convertían en 30 o 40 minutos en los cuales todos íbamos al baño y nos demorábamos todo el tiempo que podíamos para no hacer nada.
Era un viernes de los últimos días del año, todos andábamos calurosos y en el sótano no había ventilación así que convencimos al profe para que el 'descancito' se dé a los 10 minutos de comenzada la clase. Yo y Lucía, sí así se llamaba mi enamorada de turno, nos dirigimos al baño, al inicio cada quien al de su sexo, es decir yo al de hombres y ella al de mujeres, pero al tratar de entrar me percaté que el de hombres estaba cerrado con llave así que le dije a Lucía que entraría al de mujeres para lavarme la cara. Cuando entré ella salía de un cubículo y yo me disponía a echarme agua al cabello.
No recuerdo en qué momento empezamos a besarnos, al inicio fue uno de esos besos lentos y tiernos, pero con los segundos se fue tornando en húmedo, con toqueteos. Yo andaba bastante arrecho, claro un chico de 15 años ¿Quién no anda arrecho a los 15 años?, así que dejé que todo 'siguiera su curso'.  Ella me empujó hacia la puerta y la cerró. Seguíamos besándonos, ya con mayor intensidad, cuando empecé a hurgar bajo su falda. Nos dirigimos a un cubículo y cerramos con candado. Yo ya andaba bastante erecto y me excitaba más al oírla a ella gemir cuando mis dedos rozaban su vagina. Empecé a sacar su blusa fuera de la falda y a desabrochar los botones rápidamente, ella hacía lo mismo conmigo, al cabo de unos segundos ella estaba en top-less y yo sólo tenía puesto el verde pantalón del colegio. Fue en ese momento cuando reaccioné: pensé que estábamos en el colegio y que muchas personas nos podrían descubrir y lo peor de todo ¡No tenía condones! Así que paré de besarla y tocarla.
-No, no Lu esto no está bien, nos pueden descubrir y no tengo condones así que ya fue.
-Jaja nuestra primera vez será pública, creo ¿Ya fue? Pero aunque sea 'petting' pues.
-¿Petting, qué es eso?
-Ay ¿todo te tengo que explicar? No jodas, actuemos y si sigues sin entender lo googleas mañana ¿Ya?
Volvimos a besarnos intensamente, la verdad ya no me importaba qué era 'petting' sólo quería seguir con el placer, aparte sonaba a pete y si incluía un pete, pues mucho mejor.
Ahora era yo quien la empujaba contra la pared, ella hizo una suerte de abrazo a mis caderas con sus piernas y de esa forma mi falo podía rozar cada vez más con su pubis. Continuamos frotándonos durante un buen tiempo, la excitación aumentaba cada segundo, los decibelios de nuestros gemidos también aumentaban y yo la pasaba genial. De pronto ella se arrodilló y me dijo que se venía lo mejor, lo presentía, sabía lo que iba a suceder pero nunca pensé que pasaría. Lucía me hizo la primera mamada de toda mi vida. Fue un poco tosca, pero fue increíble. En el baño sólo se oían gemidos y sonidos de saliva pasando. De repente oímos unos pasos, abrieron la puerta del baño. Nos jodimos-pensé. El profesor de danza gritó nuestros nombres y no sé cómo diantres logró abrir el candado del cubículo en el que nos encontrábamos.
-¿Qué carajos pasa aquí?- preguntó el profesor, o debería decir gritó.
Lucía, sólo atinó a responder: Nada profe, le estaba amarrando el pasador.

viernes, 17 de diciembre de 2010

Puedo verla retorcerse y lo disfruto...

El título lo dice todo, sólo quería publicar eso. Tú sabes quién eres y de dónde lo saqué.
Sí, tengo tu contraseña.
Y sé que lees el blog, aunque digas que ignoras su existencia...

Quiero que te sientas mal
Necesito venganza
Sé buena ¿Si?
Yo sé que sí lo eres.


Puedo verla retorcerse y lo disfruto...


Huevoncio.

martes, 14 de diciembre de 2010

El reencuentro

Porque no hay un inicio sin un final, porque nuestra cuenta regresiva no había llegado a cero,  porque tú y yo teníamos pendiente el final de esta historia


La había buscado por todos lados. Habían sido largas tardes y noches frente al computador en Facebook buscando algo, una pista. Tenía su nombre y sabía en qué colegio estudiaba, "así que con eso la encuentro en one"-pensaba. La buscaba con su nombre y apellido, con todos los diminutivos posibles, por el colegio, entre los amigos de personas que estudien en ese colegio, por grupos de promociones, entre los amigos de personas con el mismo apellido y NADA. Era imposible a mí, al rey de los stalkers no me la iba a hacer. 
Por temporadas me olvidaba de su existencia, pero luego volvía a mi rutina. Buscador de amigos, grupos (Sí, grupos de ese cole o de la promoción 10', porque ella egresaba en el veintediez.), familiares, EN FIN. Pero nunca lograba encontrarla... hasta anteayer.

Estaba en una de esas etapas 'norecuerdoquieneres'. Caminaba con tres de mis mejores amigos por un Centro Comercial limeño bastante conocido. Yo y mis amigos recién habíamos llegado y hablábamos de cosas triviales buscando algo qué hacer, caminando sin ningún rumbo, caminaba a su ritmo, es decir lentísimo. Aproveché el momento para mirar el rostro de las personas. Cuando la vi, era ella, no podía ser, la había buscado por meses y ahora estaba ahí a 5 metros (o tal vez menos). Caminaba ya sin escuchar lo que decían mis fieles amigos, sólo podía atinar a mirarla o mejor dicho admirarla. Estaba anonadado, era ella no lo podía creer y poco a poco la sonrisa en mi rostro se iba dibujando. Y se tornó en una sonrisa perfecta cuando ella volteó y me miró fijamente, nuestros ojos se conectaron. Era un hecho, ella me había reconocido.

-Oye, oye Huevoncio ¿Qué fue, quién es la chica?- me preguntaron.
-Es Camila ¿Les había contado de ella? La conocí en verano, pero nunca le pedí mail ni teléfono y la había buscado...
-Ah sí sí, claro ya me acordé ¿Es ella? Tiene cara de vieja.
-¿Qué hablas? Si está en el cole, estudia en el San Mateo y termina este año, tiene 16 años y se apellida Porsiempre, Camila Porsiempre ¿No suena lindo?
-¡Puta que tal stalker ah! Ya hablas huevadas, mejor avancemos.

Su miraba había sido más que suficiente, ella me había reconocido, se acordaba de mí ¡Sabía quién era! Me había extrañado el verla sola, apoyada en la baranda, mirando la nada. Quería volver a pasar, así que hice todo lo posible para sin que mis amigos lo notaran volviéramos a pasar por donde ella estaba.
Nuevamente la misma escena: yo la admiraba y ella respondía a esa mirada, cuando me decidí a mover mi mano haciendo 'hola' ella ya había volteado y había sido muy tarde. Perdí toda esperanza y pensé en que tal vez había sido una simple respuesta a mi mirada stalker, tal vez había mirado con temor y yo había malinterpretado todo.

Mis amigos acordaron ir a Starbucks, yo sólo asentía con la cabeza sin escuchar lo que decían, cuando reaccioné era ya muy tarde y estaba sentado en un sofá tomando un frapuccino a pesar de mi gripe. Ya no prestaba atención a lo que ellos decían, la había vuelto a ver y estaba hermosa, sólo podía pensar en su mirada, su rostro. Mis pensamientos fueron interrumpidos por una voz, esa voz, la había oído antes. Era ella, estaba entrando a Starbucks, pero ya no estaba sola, andaba con 3 amigas más. Volteé y ella me miró y sonrió. Bien carajo -pensé- sí se acuerda de mí, comprobado.


To be continued...



Puta madre me olvidé la NOTA: Agradecimientos a mi amigo oriental, él sabe el por qué, y a mi amigo blogger que gracias a su último post hizo, sin pensarlo, que me animara a escribir un poco sobre mi vida...

sábado, 11 de diciembre de 2010

A pesar de todo... (III)

A pesar de que ya no éramos enamorados seguíamos viéndonos y compartiendo sesiones amatorias tan intensas y exquisitas 


Estoy camino a la destrucción. Este no es el camino que elegí, no es lo que quería para mi vida, no es lo que imaginé. Me vi obligado a tomar esta vía ,que por cierto odio.
"Eso te pasa por irresponsable" me dijiste cuando te conté lo sucedido. Estabas decepcionada, triste y molesta. Me mirabas con odio porque sabías que eso nos alejaría por siempre. Y me odiabas más porque te alejaba del hombre al que amabas. Tus palabras retumban en mi cabeza, Lucianita. Tienes tanta razón, una vez más fui yo el imbécil que nos alejó.
¿Sabes qué es lo peor? Que es con ELLA, sí, sí justo después de terminar la relación ella me sale con esto del embarazo ¿Qué carajos le podía decir? Yo terminé con ELLA para poder ser feliz a tu lado, Lucianita. Estábamos tan cera y de pronto todo se esfuma y la felicidad se nos es esquiva... una vez más.
Y pensar que tú también estuviste embarazada de mí, Lucianita.

..........

Estabas tan emocionada con nuestro hijo, tan ilusionada. A pesar de tu corta edad querías tenerlo, nunca te había visto tan feliz como en aquel día. Me llamaste y me dijiste que tenías algo importante que decirme. Nos encontramos en ese parque frente al mar al que solíamos ir. Nos sentamos y me dijiste que habías tenido un retraso y hoy lo habías confirmado, ESTOY EMBARAZADA- gritaste, para luego pasar a abrazarme y besarme. Yo por mi parte andaba desconcertado, confundido. No quería ser padre ¿Yo?- pensé- no hay forma, yo no voy a tener un hijo.
-No, no Lu, no puede ser ¿Estás segura?
-Sí, fue prueba de sangre.
-Puta madre, Lu. Ya fue.
-¿Ya fue? ¿A qué te refieres con que 'ya fue'?
-¿Cómo a qué me refiero? A abortar ps'.

..........

No sabes como me arrepiento de haberlo hecho. Hoy estaríamos felices con nuestro hijo ¿Te imaginas? Tú, yo y Lucio los tres caminando como una familia. Pero NO la cagué. La realidad es que hice que mataras a NUESTRO hijo y ahora estoy viajando a otro país a formar una familia con alguien que, lamentablemente, no eres tú.
¿Por qué hice eso? Me siento tan imbécil. Sabíamos que lo haríamos o por lo menos yo sabía que lo haría y tú sabías que no iba a aceptar un NO por respuesta.
A pesar de que ya no éramos enamorados seguíamos viéndonos y compartiendo sesiones amatorias tan intensas y exquisitas , producto de ellas concebimos ese hijo.Mientras, tú estabas saliendo con alguien más, sí Luciana, lo sé, lo sé todo. Tú salías con ese músico vagabundo, jamás supe qué le viste, ni jamás lo sabré. Era un imbécil, que bueno que lo dejaste o que te dejó, no sé cómo terminó esa historia ¿Algún día me la cuentas? Dudo que lo hagas, pero igual te lo pido. Bueno, el punto es que tú salías con él, pero no me habías olvidado y eso me reconfortaba ¿Sabes? Contribuía a mi identidad masculina (sí, sí te puedes reír al leer esto), sé que yo también contribuía a tu identidad femenina cuando te buscaba y tú me rechazabas. Ambos fuimos crueles por momentos, era como una rueda, un día podías estar arriba y pisotearme como te daba la gana, pero al día siguiente era yo quien te controlaba. A pesar de eso, ambos éramos felices. Nos divertía el perseguirnos y controlarnos mutuamente. La historia siempre terminaba igual: en una cama y con un gran orgasmo, así que no había de qué preocuparse ya que los dos sabíamos que era un juego y nos amábamos con la misma intensidad. Porque recuerda, el amor nace pero no muere.
Ahora sonrío con mayor naturalidad, estoy recordando todos los momentos felices junto a ti y creo que superan todo lo malo y sé que siempre podré contar contigo. Me va a costar adaptarme, no te miento me encantaría llegar y darle la pastilla que te di, tomar el primer vuelo a Lima y tocar tu puerta. Caminar por ese pasillo que tantas veces recorrí y al entrar a tu habitación encontrarte, mientras en el fondo va sonando 'me equivoqué' de Maria Jose. Es una simple utopía, porque sé que no le daré la pastilla a ELLA.
Sólo me queda resignarme o no, como tú decías: 'adaptarme mas no resignarme'.


Lee aquí el final.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

El vicio silencioso.

Debo tener serios problemas con el sueño, duermo en exceso. Podría pasarme el día entero durmiendo, siento que es aburrido porque no me siento vivo al dormir, pero me causa un extraño placer el cerrar los ojos y sentir que me voy de este mundo.
Mis sueños son incoherentes ¿Personajes? Todos han aparecido en mis sueños, cuando digo TODOS es TODOS, desde dibujos animados, familiares, amigos, vecinos, conocidos, gente por conocer. Lo raro aquí es que todos se entremezclan, cambian unos por otros, se sustituyen con tal facilidad que me asombra y aún siendo mi sueño no soy capaz de controlar estos cambios tan repentinos que sólo logran confundirme. Lo peor es que no sólo mutan las personas o se sustituyen intempestivamente, sino que también lo hacen las locaciones, los diálogos y hasta los idiomas.
¿Lugar? Pues antes pensaba que sólo mi cama. Ahora duermo donde sea, micros, combis, mesas, escritorios, sofás, sillas. No hay lugar donde mi vicio no se pueda realizar y lo bueno es que siempre otorga el mismo placer.
No suelo medir el tiempo que duermo en un día, pero calculo que he llegado a dormir un aproximado de 13 horas durante un período de 7 meses. Sí, sí en el maldito colegio. En ese tiempo era por una suerte de aburrimiento, pero ahora continúo con mi vicio y no es que ande aburrido de vivir o que no me gusta estar despierto.
Siento que soy un mongazo por tener por vicio el escaparme del mundo y no vivir. Me da miedo soñar de una manera tan extraña. Odio sentir que el tiempo que paso durmiendo podría invertirlo. De todas formas, amor dormir.